miércoles, 9 de abril de 2008

Gibraltar



Recuerdo a mi padre haciéndose eco de una leyenda por la que el ministro de la Gobernación habría dado seguridades al embajador británico sobre una manifestación estudiantil: " No se preocupe, le enviaré más policías".
El representante de Su Majestad, flemático y humorista, le habría respondido: " No hacen falta más policías, pero si que me mande menos estudiantes".
Cada vez que, durante quince años, el régimen necesitaba vigorizarse, salían gritos de ¡ Gibraltar español!, ¡si ellos tienen U.N.O. , nosotros DOS!

Gabino de Lorenzo era un rapacín pero la lección la aprendió bien. Ahora que ha fracasado en su intento de liderar Asturias y vuelve a su madriguera, fabrica un conflicto de capitalidad, que quedó resuelto en las raíces de la Historia y que si algo restaba en la nueva autonomía, el Presidente Rafael Fernández lo dejó definitivamente zanjado para siempre hace treinta años. Mejor no menearlo.
Lo que parece, sin embargo, es el trapo gibraltareño en diversos frentes:
en el original, de tanto vociferar en aquellas calendas nos tomaron el pelo, que era la distracción buscada; en otras versiones de monologuismo faltón y plañidero, vale aún menos.

Para mí que los problemas de capitalidad son otros en este momento, v.g, las bibliotecas sin bibliotecaria, que tienen la sagrada misión del orientador cultural y del higienista, diría Ortega, o si una mujer, por primera vez en cuatro siglos, gana el Rectorado, como seguramente se merece Paz de Andrés, y no digamos qué hacer por enésima vez con el agujero del Vasco, que en maldita hora contribuí a que se abriese...Mientras tanto, nadie es responsable del no depósito del Justiprecio de " Villa Magdalena". Eso: ¡ Gibraltar, español!.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vd. no sabe lo que es Gibraltar. Venga a la Linea de la Concepcion, vea y luego opine, auque sea para ejemplo de patrioquerismo.
Venga, su clima es, en Agosto, semejante o mejor que el de la cornisa cantábrica. Pero vea y luego opine de lo que es éste nido de piratas, en pleno s.XXI. ¡Venga, por favor, aunque solo sea por curiosidad etnológica!

Anónimo dijo...

Por fin las cosas están claras. Gabino de Lorenzo lanza el más feo desafío de la política asturiana en mucho tiempo al proclamar que quiere que se reconozca inequívocamente la capitalidad de Oviedo y se les pague por ello, o no habrá reforma del Estatuto de Autonomía de Asturias.
Aplicando el sentido común a las pretensiones del alcalde capitalino, no parece congruente la defensa de una capitalidad que quiere en exclusiva, y con el más amplio alcance, y a la vez pretender que se le pague por ello. Cualquier paisano con boina discurriría que si quiere la capitalidad el que debería pagar sería él.
Otros muchos somos capaces de pensar que el peor enemigo para la capital, que por definición debe ser lugar de acogida, integradora y con vocación de amplia representación, es quien continuamente la esgrime contra otros, como si la debida prestancia y obligaciones del cargo excedieran los atributos que adornan la figura del actual alcalde.
A más abundamiento, si desde otras alcaldías se razonara que el desarrollo de las comunicaciones y las nuevas tecnologías en Asturias permite proyectar una equilibrada y policéntrica distribución de la burocracia administrativa autonómica, liberando a la ciudad de Oviedo de algunas molestas cargas de la capitalidad y al Presupuesto regional del diezmo que le quiere pasar don Gabino, ¿alguien más que Gabino se incomodaría? Visualizo un escenario ideal: utilizar la potencia y estabilidad que ofrecen las administraciones públicas para un desarrollo del sector servicios y el empleo de manera más equilibrada en Asturias, librando de paso al Presupuesto regional de la avaricia de los derrochadores de la capital y así seguir disponiendo de más recursos con los que atender a quienes más lo necesitan.
Lo anterior son argumentos que se les pueden ocurrir a mucha gente, con los que se puede estar más o menos de acuerdo, pero que se pueden plantear desde el respeto y con posibilidades de concitar amplios acuerdos regionales. Los términos en los que plantea Gabino su propuesta son inaceptables, irrespetuosos con todo el mundo, vuelven a poner sobre la mesa de forma descarnada el más voraz localismo, excluyente y disgregador, y huelen a resentimiento de quien el 9 de marzo recibió del electorado asturiano una cura de humildad que su mentalidad caudillista no le permite digerir. Parece que los asturianos conocen a Gabino mejor de lo que él los conoce a ellos.
A Gabino la capitalidad nunca le interesó más que como un privilegio que le permite obtener ventajas. Hoy, con su orgullo electoral y urbanístico maltrecho tras los últimos fracasos, los proyectos estrella de su programa electoral en el cajón del olvido por falta de recursos propios para ejecutarlos y la ingeniería financiera municipal agotada, y puede que a punto del colapso por la gran deuda municipal y la que está aflorando vía expropiaciones por sentencias judiciales, se le presenta un panorama desolador. La suerte del tira p´adelante que libres, que le permitió salir indemne de gesuosas, privatizaciones de servicios, catastrazos, hípicos y demás, parece haber acabado.
Gabino necesita acuerdos con las administraciones autonómica y central, gobernadas por los socialistas, para suplir sus carencias presupuestarias. No está dispuesto a reconocer públicamente que los gobiernos socialistas están invirtiendo en Oviedo más que los gobiernos del PP, con ministros asturianos incluidos. Esto acabaría con su discurso del «cerco a Oviedo», único argumento político que le queda y que igual blande ante la reforma del Estatuto de Autonomía que contra la Fundación Príncipe de Asturias, a la que tanto deben Oviedo y Asturias, y tan poco respetan desde el gobierno municipal ovetense.
Menos puede admitir Gabino que sus proyectos estrella sólo se materializarán si consigue financiación del Presupuesto regional, excepción hecha de alguno que pueda instrumentar mediante uno de esos extraños procesos de compensación urbanística que apañe con la colaboración del tenebroso concejal Mortera. ¿Estará el jodío tratando de cambiar paz por territorios?
Con este cuadro en lo local, y un panorama regional donde los espacios para el acuerdo entre las tres fuerzas políticas parlamentarias están muy limitados, su irrupción para decir que hay que contar con él porque, dejémonos de disimulos, es el amo del PP aporta una imagen nefasta para la política regional.
Si desairado es el papel en el que deja al presidente del PP, don Ovidio Sánchez, ninguneado una vez más sin ninguna contemplación, y a la dirección regional y grupo parlamentario de la Junta General, mayor rechazo me provoca una actitud que bien puede definirse como de un «maltratador político» que gusta de exhibirse públicamente sin ningún pudor, más bien haciendo ostentación consciente de sus atributos.
Triste futuro le espera a una región con la tradición política y sindical de Asturias si no es capaz de erradicar de su escenario público a este tipo de personajes que todo lo acaban envileciendo por su falta de respeto a las formas y a las normas más elementales de estar en política y en la vida pública.
Esta exhibición grotesca de capitalidad debe servir de acicate a las fuerzas políticas parlamentarias para trabajar por el necesario y mínimo acuerdo que la reforma estatutaria necesita. No alcanzar este acuerdo significaría el triunfo de los necios. Viene bien recordar que a principios de los años ochenta fuimos el ejemplo a seguir por otras regiones, al ser la primera comunidad autónoma constituida al amparo del artículo 143 de la Constitución. Hoy estamos a un paso de ser el coche escoba en el proceso de reformas estatutarias.
Esta región necesita de la inteligencia, del compromiso, de la valentía, de la generosidad, del respeto y de la ambición de su clase política para asentar un futuro que cada día es más prometedor y se vislumbra con más claridad. No creo que tengamos obligación mayor, aunque no esté exenta de sacrificios. Compartir ese proyecto de futuro es la única manera de hacerlo posible. Si desde la capital se suman a este proyecto, ganaremos todos y, como siempre, Oviedo un poco más que los demás. Sustraer a Oviedo de este proceso sería malo para todos, pero, sobre todo, para la capital.

Francisco Villaverde Suárez es miembro del comité regional de la FSA-PSOE.

Anónimo dijo...

¿Así que ,ASTURIAS Y OVIEDO , están en deuda con la FUNDACION PRINCIPE DE ASTURIAS? y la deuda que es ¿monetaria? ? ¿nos darán facilidades de pago ? señor VILLAVERDE , no venda usted humo ,los asturianos somos inocentones ,pero no tontos , del alcalde de OVIEDO ,no diga nada , el solo cuando habla se descalifica ,aun esta recuperandose del descalabro electoral ,y eso lleva tiempo probetón con lo "simpaticu que ye. SALUD