lunes, 24 de marzo de 2008

Granada...



La última vez que había estado en Granada me encontré casualmente con Ian Gibson, el biógrafo de Federico García Lorca. Fue frente al restaurante “El Chiquito”, donde alguien me dijo que el poeta leyó por vez primera “Bodas de Sangre”.Un preestreno legendario que pudo no haber ocurrido pues también me cuentan que el establecimiento habría sido fundado en los años cincuenta por un futbolista de pequeña estatura. Ahora, de un tiempo a esta parte, la misma Granada que me hablaba toda de García…Lorca se me ha pasado a García… Montero del que recibo mensaje de móvil:”Cena en el San Remo y dile a Armando que yo invito”.Es de agradecer pero he quedado en el Cunini, cerca de la Catedral. El sitio que me recomienda Luis, en el que caí el año pasado con mi compañera de escaño europeo, Paca Pleguezuelos, recuerdo tenía en la carta unos poemas suyos.

Granada me gusta mucho y en todas las épocas. El sol del final del invierno resalta la línea de blanca nieve de la cola de caballo, la montaña que acompaña el fondo, el viento y el frío suave de la ciudad.

Blanco-blanco, de trazo majestuoso. No es aquel “verde que te quiero verde” ni “el gris del sueño” “ni el azul del ensueño” o “la manola de malva” pero estamos en que García Montero es el que ahora me abre cada línea granadina: “un alba rayada//se desploma en la espalda violeta de Granada”.
Blanco-verde-gris-azul-malva-violeta… hasta las inalcanzables rosas negras del rosedal de la madre de Francisco Ayala. Esta ciudad tiene, en efecto, colores míticos. Rafael Porras, pariente de Ayala, me cuenta que nunca encontró esas flores que también a él le impresionaron de la prosa de su primo. ¿Le falló la memoria cromática al mejor memorialista que hemos conocido? Rosas negras con borde blanco, muy fino. En Ámsterdam las venden pero son, en realidad, violetas.”Contempló tanto la rosa…”¿Eran rosas mentirosas como la de Ángel González? No, no puede ser. La magia de Granada tuvo que haberlas producido. Las encontraré.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez que leo algo de lo que usted escribe , mi irritación va en aumento , usted es un socialista y esas cosas tan maravillosas que usted cuenta en sus articulitos ,hay muy pocos socialistas que las comprendan , usted vive en una nube y los socialistas vivimos mucho más abajo VIVA LA REPUBLICA

Anónimo dijo...

La montaña se llama el
Pico del Caballo. Queda a la izquierda del Veleta. Desde Greanada se
ven ,sobre todo, el Veleta y el Pico del Caballo. Donde ahora está el
Chiquito, fundado en los años sesenta por el futbolista uruguallo
Echecopar, estaba el café El Ricnconcillo, en el que García Lorca se
reunía en tertulia con sus amigos.

Anónimo dijo...

Querido Antonio:
Leo habiualmente tu blog.
Qué guapo el post sobre Granada.
En el tren, entrando en Gijón. Siempre me llamó la atención la luz
matinal de esta bonita villa. Se comprende que haya sido pródiga en
pintores.
Hace unos días pillé (me gusta este palabro juvenil) "Menudencias",
del periodista ovetense Eduardo Menéndez "Recta", Oviedo, 1884.
Imprenta de Flórez Pintado y Compañía, calle Campomanes, 10.
Uno de los trabajos que recopila: "Un viaje a Langreo".
Presta enviar correos desde el móvil.
¡Ciao!