martes, 26 de febrero de 2008

Enrique Casas, inolvidable


El pasado 23 de febrero, sábado, asistí en el cementerio de Polloe, en San Sebastián, al acto recordatorio de Enrique Casas. Era el aniversario de su asesinato, ya el número 24 desde aquella tarde terrible. Los compañeros socialistas y la familia con su presencia demuestran que no se puede olvidar. Su viuda, Bárbara Dührkop, eurodiputada, pronunció unas palabras, con ese acento y ese léxico inconfundibles, que se han hecho populares y gratos entre nosotros. Fueron palabras tajantes, renovando el compromiso familiar y militante con quien dio su vida por unas ideas de paz y de progreso. Especialmente emotiva me pareció su referencia a la triste falta de apoyo que el PP ha tenido con el gobierno, afanado en erradicar la violencia y a los violentos.

Aquel 23 de febrero de 1984, nada más recibir la noticia del vil asesinato, en la sesión vespertina del pleno del ayuntamiento ovetense, organizamos un autobús para acompañar, como ahora, a la familia y a la Ejecutiva guipuzcoana en las exequias fúnebres. Debo decir que el sencillo acto de este último aniversario me reconfortó extraordinariamente. Era encender las pilas de mi personal almario donde todavía se encuentra Enrique Casas, con su sonrisa y su bonhomía. La ETA sesgó su vida pero viendo a los hijos haber crecido en la madurez y la seriedad ejemplares, el vigor de Bárbara, el valor de sus compañeros que siguen en la lucha, está claro que ETA no pudo cumplir sus propósitos amedrentadores. Ahí siguen, valientes y decentes, en la terminología que ha acuñado Zapatero en esta campaña. Ahí seguimos todos con la seguridad de que derrotaremos hasta el último vestigio de la ETA, que ya se bate, vencida, en retirada.

Por mi parte, llegando de nuevo hasta la tumba de Enrique, pienso en que su compromiso de libertad es imperecedero, tal como se dijo aquella tarde y luego aquella mañana y todos los aniversarios que han seguido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero daros a conocer un problema que sufren los vecinos de un pequeño pueblo (Agüera) situado a los pies del monte Naranco cercano a la localidad de Oviedo en el concejo de Llanera.



Durante los últimos años se encuentran sumidos en serios problemas de contaminación, especialmente acústica producida por una Calera cercana Caleras de San Cucao.

Dada la gravedad de estos problemas, una vecina de esta localidad ha llegado a enfermar

Las reiteradas quejas de la asociación de vecinos llegaron incluso al tribunal supremo condenado este a la empresa.

Pero las administraciones publicas (ayuntamiento y gobierno regional) lejos de ejecutar dichas sanciones y Dios sabe por que oscuros motivos continúan subvencionando las actividades de esta empresa.

Si te sientes solidario/a con esta asociación , si al igual que ellos sufres de las molestias diarias de la contaminación acústica, o si simplemente crees en una justicia que nos defienda de los interés particulares de algunas empresas , y de los de unas administraciones publicas que se muestran lejanas a los verdaderos problemas de los ciudadanos que las sostenemos. Te pediría tu firma en el siguiente enlace: http://www.petitiononline.com/Aguera/petition.html

A su vez pido reenviéis el presente correo a todos tus contactos con el fin de ampliar en la mediada de lo posible la justa petición de esta Asociación.



Si queréis más información su página Web es: http://vecinosdeaguera.blogspot.com/ Gracias.

ricardo dijo...

Es la primera vez que entro en este blog y no sé si lo trataré como es debido. Por si surte efecto, quiero dar mis profundas gracias a Antonio Masip y su mujer por asistir al homenaje de Enrique, muestra de su cariño y compromiso con la justicia. Un fuerte abrazo Richard