lunes, 18 de febrero de 2008

Elena y Joan



Elena Valenciano y Joan Callabuig dejan Bruselas para ser diputados en la Carrera de San Jerónimo. Se alejan un poco de Bru-bru, como la llamaba, siempre festivo, Guillermo Cabrera Infante, para representar en el Congreso a madrileños y valencianos y, también, cómo no, a sus compañeros que les queremos y quedamos aquí guardando las esencias de su mensaje y de su paso europeo. Ambos han sido ejemplares en estos pagos donde han sembrado amistades imperecederas y surcos de trazo indeleble en defensa de los derechos humanos, especialmente ella, y de la mejor industria, el Cala. Aunque su elección es segura -y el triunfo también- la campaña está siendo dura y árida. Nuestros compañeros la enfrentan con ese saber hacer de quienes, siendo jóvenes, al menos más que este menda, tienen veterana lealtad al partido desde los tiempos de juventudes. Ya entonces su clarividencia emitía el presagio de que su torrente de ideas y de humanidad no se podía extinguir jamás. Aquí nos han dejado muchas luces encendidas que mantendremos brillando por lo menos hasta que vuelvan, quizá pronto, de ministros. Amén.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien que, por lo menos, en el partido del gobierno haya buena relación y no sea una jaula de grillos

Anónimo dijo...

No niego que sean buenos ministros estos dos europidutados pero en Asturias esperamos que Masip promocione a asturianos ante su amigo Zapatero.Ya va asiendo hora que haya asturianos, no es que tenga recuerdos nostálgicos de Rato y Cascos, al contrario,para eso vai más no tenelos, pero,Masip,acuérdte delos tuyos de Areces o de Javier Fernández

Anónimo dijo...

Antonio:
La última encuesta del CIS y el pulsómetro de la SER de esta mañana pueden estar técnicamente "cocinados" para estimular el voto abstencionista de izquierdas. Quizá se refería Zapatero a eso cuando habló de "dramatizar" y la campaña, "tensar" a su propio electorado. El problema es que todas las encuestas, incluso las que no se pueden cocinar, coinciden en los mismos datos. Es probable que no se llegue a la participación de hace cuatro años, que fue extraordinaria por acontecimeintos extraordinarios. El arreón final de un 5% del electorado en favor de Zapatero ("ZP no nos falles") fue todo un mandato representativo que no se ha satisfecho completamente. Con ese arreón ya no se puede contar, el índice de participación volverá a la normalidad, y ello perjudica a la izquierda. El PP, en cambio, tuvo un resultado muy negativo en el 2004, por lo que sólo puede subir. El tema es cuánto y dónde. Ese arreón le permitió al PSOE ganar los últimos diputados de una decena de provincias gracias a los restos. Lo normal es que esos diputados, hoy por hoy, vuelvan al PP. Además, las provincias donde se elige un diputado más por efecto de la inmigración son provincias favorables al PP: Madrid, Valencia, Alicante, Murcia. En Gerona pueden recuperar el último diputado a costa de ERC, en Barcelona pueden subir uno o dos más, en Andalucía cuatro o cinco. En fin, veremos...

En cualquier caso, el recurso a Felipe es muy significativo: hay que recurrir a los de antes, a los que sí estimulaban incluso en los peores tiempos. Por lo visto, esta mañana Estefanía o Ramoneda han dicho en la SER que otros dirigentes socialistas deberían compartir protagonismo en la campaña, porque Zapatero ya no es la opción ilusionante de hace cuatro años. Habrá convencido más la intervención de ayer de Solbes que todos los mítines de ZP juntos. Rubalcaba, Moratinos, Alonso deben atender sus negociados. Guerra ya ha ayudado demasiado. A Marín lo han tratado mal. Solana no puede venir ahora. En una palabra: el socialismo español está en manos de ZP, Blanco, Chacón, López Garrido, Óscar López, Hernando, Caldera... ¿Te parece una dirección representativa de un partido histórico como el PSOE? Confunden modernidad y actualización del discurso con otra cosa. Por otra parte, no sé si la influencia ideológica de Torres Mora en Zapatero es la más aconsejable para el líder de un partido que pasa por socialdemócrata: Pierre Petit, el autor de cabecera recomendado, es interesante, pero nada más. Como Guiddens. Yo le habría recomendado, por ejemplo, a Ulrich Beck.

Para el futuro, te voy a dar tres nombres que en mi opinión deberían tener más proyección: Eduardo Madina, Pedro Zerolo y Elena Valenciano.

No se gana unas elecciones sólo con la ampliación de derechos y poniendo cara de buena gente, y menos con la derecha que hay en España. Las sensaciones económicas no son buenas. Creo que una parte del electorado de izquierdas no es que no tenga confianza en el PSOE, sino en Zapatero y los que le rodean. Han transmitido estos cuatro años una cierta sensación de impericia, de bisoñez ante asuntos políticos de envergadura. Eso genera inseguridad en un contexto político muy competitivo en el que el factor liderazgo es clave. Las noticias que en estos cuatro años han venido de Cataluña tampoco han sido favorables: Estatut, Maragall, Carod, OPA, desapego de Montilla... Ha dado en ocasiones la sensación de que el PSC no era un partido fraternal, sino un socio parlamentario incómodo o incluso un partido competidor. La deslealtad de Maragall se ha extendido a Montilla: su discurso del "desapego" de los catalanes que reitera cuando va a Madrid me parece una muestra de deslealtad con el Gobierno y con el PSOE absolutamente inaceptable.

Los diseñadores de la campaña del PSOE van a remolque de los del PP, que han tomado la inciativa. Los brillantes cerebros contratados por Ferraz han metido a ZP en una competición con la derecha por bajar impuestos y dar dinero a la gente. Mala pedagogía por parte de un partido que se presenta como socialdemócrata y de izquierdas. Olvida que las rentas del trabajo sostienen el sistema público, y que el fraude fiscal es el cáncer. ZP está errando con sus bajadas de retenciones y sus cheques-regalo: la gente aplaude en los mítines pero es un señuelo, pan para hoy y hambre para mañana. La fiscalidad no es sólo un balance personal entre el contribuyente y la Hacienda Pública, como si fuera una gestoría. Es la base del sistema, y para ello hace falta una política fiscal activa. El discurso de izquierdas debería centrarse en la justicia fiscal, que no significa bajar la presión sino redistribuirla racionalmente. Incluso replanteando algunos impuestos que no gravan rentas sino hechos imponibles, hay un margen para simplificar el sistema tributario también desde la izquierda. Pero la base debería seguir siendo la progresividad y lucha contra el fraude, no competir con la derecha por bajar impuestos en una subasta indecente. Ello desvaloriza el papel redistribuidor del Estado y de los servicios públicos.

Pero en esto la izquierda tiene las de perder: el programa fiscal y económico del PP es idéntico al de CiU, el probable socio de gobierno para la próxima legislatura.

Por otra parte, la gestión que se hace por parte de la actual dirección en materia de comunicación corporativa deja bastante que desear. Tradicionalmente, fue una de las cosas que más se cuidaba en el PSOE. Era un Área ejecutiva autónoma (Helga Soto, Pedro Bofill, ¿te acuerdas?). Hoy está adscrita a la Secretaría de Organización. Quizá Blanco ha acaparado demasiadas funciones, y no sé si da la talla, no lo conozco y no puedo juzgar.

En una palabra, creo que el PSOE está mal dirigido, mal asesorado y mal representado. Después de las elecciones, sea cual sea el resultado, debería haber una reflexión en el socialismo español. No obstante, sigo pensando que podéis ganar por un margen algo superior al que indican las encuestas. Suerte!

Dany.