lunes, 7 de enero de 2008

Antilaicismo tridentino

A Jose Antonio Alonso, Senador y cristiano

He seguido atentamente la manifestación madrileña del domingo, convocada contra el laicismo y el gobierno por el cardenal Rouco, al margen de Monseñor Blázquez. Hubo, como siempre, guerra de cifras, aunque no cabe duda de que, sin los despropósitos desorbitados de los medios más afines, se trató de una concentración muy importante, a la que también se sumaría el todavía presidente de la Conferencia Episcopal.

Se han resaltado lapidarias frases, algunas musicadas por el polifacético Kiko Argüello, autor del discutido arte mistérico de la Catedral de La Almudena. Entre las alusiones, que menos se han repetido, está la llamada del Cardenal García-Gasco para que el Parlamento Europeo tome buena nota. Desde luego, como diputado de ese Parlamento lo he escuchado con sumo respeto a su dignidad de tan relevante influencia en la sociedad española. Simultáneamente me atrevería a señalar a Su Eminencia algunas cuestiones que afectan a la recepción de esa advertencia, aquí en Bruselas: a) la minoría mayoritaria del Parlamento Europeo es el PP europeo, muchos de cuyos miembros no parecen, en sus circunscripciones, seguir los eslóganes de la manifestación. b) En Polonia, que con los gemelos Kaczynski, había una evidente aproximación a imponer esos criterios, resulta que la misma derechona acaba de rectificar en gran medida. c) debería analizarse con sinceridad la legislación contraria a la identificación de Iglesia y Estado o a favor del divorcio y al matrimonio promovida, votada o tolerada por partidos democristianos, de militancia católica, en Bélgica y Alemania, o protestante, como Suecia, Reino Unido y Holanda. En esa Europa cristiana, señalada con dedo acusador, tienen influencia dirigentes tal que Merkel, luterana, hija de un pastor, o Sarkozy, máximo promotor en este momento del divorcio “exprés” ante notario, o Prodi, que preside una coalición de izquierda, y pertenece a la minoría religioso-practicante italiana.

Entre tanto reflexiona la institución emplazada, también nos cabe, desde ese mismo Parlamento, la esperanza de que, a la recíproca, sin enrocarse, como pedían los tridentinos, sin el odio que siembra alguna emisora supuestamente confesional, se respete a todos y se deje de intervenir añorando el constantinismo que “tanto daño hizo a la Iglesia española”, palabras que me confió, en sede parlamentaria, el abate Pierre, que ahora comunidades cristianas francesas quieren beatificar. En cualquier caso, es de esperar que, con ese ruido, no se olvide, una vez más, a Jesús de Nazaret.

1 comentario:

Sonia dijo...

Poco tiene que ver el P.P de Aznar (perdon)de Rajoy con los que aludes.
Añoro ese talante en la derecha Española definitivamente perdido con la exclusion del ultimo "Liberal" Gallardo .
La derechona mas ultra, mas cinica, mas tenebrosa se impone.
Una pena (!)