viernes, 19 de octubre de 2007

Rosa de Plata a Aminatu Haidar


Aminatu, la saharaui presa y torturada tantas veces por su defensa de los derechos humanos, recibió el pasado martes el prestigioso premio anual de Solidar en el Parlamento Europeo.
La situación en el Sáhara Occidental sigue siendo muy delicada. Aunque otros casos de abusos de derechos humanos, como el de Birmania, ocupen lógicamente ahora las portadas de los periódicos, no debemos olvidar la responsabilidad histórica de España en esta parte del norte de África. Nuestra diplomacia, firme valedora del multilateralismo, debería facilitar todos los medios a su alcance para que las partes lleguen a una solución justa y duradera.
Marruecos no debe, como tantas veces, aprovecharse de maniobras dilatorias. Su última propuesta desatiende expresamente la necesidad del referéndum que tantas veces ha reclamado Naciones Unidas.
Muchos fueron los que vieron en Mohamed VI la ansiada llegada de la apertura. Sin embargo, tras las elecciones parlamentarias del pasado septiembre, se han visto la abstención y la apatía de una población que sabe que, al final, todo se decide en palacio. Y allí las cosas van lentas o no van. Recordaría la misión de observación que iba a organizar el Parlamento Europeo al Sáhara... ya por julio de 2005 y que todavía no ha contado con la autorización de la administración marroquí.
La solución del conflicto del Sáhara y la primacía de los derechos humanos en la región supondrían una dinámica democratizadora que revertiría en una democracia marroquí digna de su nombre. El poeta marroquí Abdellatif Laabi ya lo planteaba en su artículo Marruecos, enfermo del Sáhara: "Si Marruecos está hoy enfermo del Sáhara, tal vez emprenda a través de este último su curación."
En todo caso, me parece oportuna la concesión del galardón a esta luchadora en un momento esperanzador para toda la región con el inicio de las negociaciones bilaterales Marruecos-Frente Polisario. Se ha de poner fin a un siempre injusto destierro de una gran parte de la población autóctona que dura ya treinta años. Esa larga duración debe ser un revulsivo para la solución de un conflicto que lastra el desarrollo de la frontera sur de España.
La memoria de Marcelino Arbesú me puede en estos instantes. Sus cenizas serán esparcidas en el desierto, según su voluntad, donde tan buenos amigos tenía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Supongo que por una temporada,aunque sea corta,callarán los que critican a Masip por su supuesto distanciamiento del Sahara,

Anónimo dijo...

¡Viva el Frente Polisario!¡Viva la República Árabe Saharaui Democrática!

Sonia Iona dijo...

Masip siempre estara al lado de lso Saharauis, como hombre justo que es.
No os quepa la menor duda.

Un abrazo ANTONIO