lunes, 24 de septiembre de 2007

Ciudadano rumano




Un ciudadano rumano se ha quemado “a lo bonzo” en Castellón. Las imágenes son espeluznantes. Expiró tras dos semanas largas de agonía. Solo pedía ayuda para retornar a su país, de donde le habían traído unos mafiosos desalmados. Su drama ha tenido gran repercusión mediática pero me temo que la reflexión no supere la epidermis social. La dureza de este suceso me trae, no obstante, a la memoria aquellos monjes budistas de anaranjada vestimenta que se incendiaban en Saigón. Demostraban que no eran solo comunistas los oponentes a la ocupación americana de Vietnam. Por las mismas fechas, o poco después, recuerdo perfectamente al estudiante Jan Palak que ardió ante los tanques que la propaganda soviética quería hacernos creer que habían sido llamados por el gobierno de Praga en 1968. Conservo, en alguna parte del cerebro, el nombre y la sonrisa de este universitario suicida, de gafas de concha. Quizá no sea capaz de reproducir bien la grafía de sus nombre y apellido, pero el gesto se me hace próximo aunque hayan pasado cuarenta años y la sociedad española fuera tan distinta. Del ciudadano rumano innominado se ven aun las trágicas imágenes en los videos de la red; de Palak me queda la reproducción fotográfica de su carné de facultad. Son otras épocas, otras circunstancias, pero una misma desesperación para desistir de la vida con una protesta que llame trágicamente la atención.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido señor Masip,despues de cerca de treinta años como politico profesional, considera que ciudadanos desamparados, desarraigados, excluidos, ...tienen que llegar a estos extremos para llamar la atencion de la sociedad y especialmente de nuestros politicos. Si de nuestros politicos, los qu en el poder legislativo en las diferentes esferas - ayto, diputaciones, ccaa, estado, europa- dictan las normas: sociales de inmigracion de acogida, y donde el poder ejecutivo - del partido hoy dia que usted representa- no hacen mas que abrir las puertas al campo y cerrar las de la casa propia.

Ya esta bien de tanta demagogia, no se escandalice por estos tragicos hechos, todos los sabemos y todos miramos para otro lados. todos. Seguro que si ahora recuerda el saigon de hace cuarenta años, dentro de otros cuarenta años tambien contara como anecdota la quema a lo bonzo de un rumano - o quizas lo recordara como un ciudadano del este- que se suicido, grito y deseperadamente paso a un mundo mejor.

Buenas tardes Antonio, siga escribiendo que lo hace muy bien. pero tambien siga presentado leyes sociales y responsables de inmigracion.

Anónimo dijo...

Terrible asunto que, en efecto, no debería pasar sin reflexión. Gracias por fijarse en la desgracia de esa familia que es la de tantas