lunes, 20 de agosto de 2007

Todos contra la ministra

Pepe Álvarez, mi amigo, Secretario General de la UGT de Cataluña, arremete contra Magdalena Álvarez, a la que “le sobra prepotencia y le falta humildad”. Atacar con este y parecidos calificativos se ha convertido en un deporte nacional. A esta mujer de carácter se le atribuyen errores de todos sus antecesores en el cargo y hasta de los directivos de empresas privadas como Pizarro, de Endesa, que en el ánimo de revalorizar sus contabilidades para mejor cotización, resulta que no tenían en almacén los repuestos mínimos. A mí Magdalena me parece, por encima de esa apariencia, una persona correcta que pide perdón cuando corresponde. Me llamó una tarde para darme explicaciones de por qué denominar Clara Campoamor a la Estación de Llamaquique. Alguien le había informado mal, empezando por hacerle creer que era un personaje ovetense y sin saber el arraigo del nombre cuyo rótulo se estaba levantando. Ojalá que en su Ministerio hubiera habido rectificaciones a tiempo para evitar el retraso de Llanes a Unquera, el de Otur, el de la autovía tan pegada a la costa…

No hay comentarios: