sábado, 4 de agosto de 2007

Banderas letonas

Hace ya algún tiempo saltó a la prensa la detención de unos ciudadanos españoles que, en una noche de jarana, en Riga, cerca de donde se suicidó el gran Ángel Ganivet, se subieron a unas farolas para llevarse unas banderas. Los detuvieron y acusaron de «profanación de símbolos del Estado» conforme al artículo 93 del código penal letón, con penas que oscilan entre tres y seis años de cárcel. Por de pronto los encarcelaron, maltrataron y, si no llega a ser por los buenos oficios de la Embajada española, todavía se encontrarían en Letonia a la espera de juicio que se celebrará en otoño.

Sería cómico si no fuera porque se han visto involucrados en un delito grave que me recuerda el caso de un médico asturiano, residente en Alemania, que hubo de comparecer ante el temido Tribunal de Orden Público Español por la supuesta actitud ambigua ante el símbolo patrio en una espicha avilesina.

Letonia, país muy conservador en estos momentos, mezcla el autoritarismo del pasado comunista con un nacionalismo exacerbado. No hay que olvidar cómo se conculcan los derechos de la minoría rusófona que constituye un 20% del país. Los de habla rusa tienen un estatus jurídico diferente, a medio camino entre los nacionales y los extranjeros. Se les intenta aplicar una letonización que recuerda la tan odiada sovietización de otras épocas. Todo evidencia que algunos europeos del Este no comprenden bien los principios fundamentales de la Europa democrática a la que se han adherido. Lo que me escriben los muchachos españoles, autores de una travesura pequeña, no es menos revelador de cómo las gastan en esos pagos.
Letonia es el único país que no tiene ningún diputado socialista europeo, por lo que a Luis Yáñez y a Manuel Medina, parlamentarios que han seguido y siguen el asunto, les ha sido más difícil la interlocución del caso de las banderas. Los diputados del PPE todavía no se han pronunciado.
Nuestros compatriotas nos han hecho conocer hasta qué limites pueden llegar el nacionalismo inútil y autoritario. Aunque los estudiantes están ya en España, todavía viven con la angustia de la última decisión que adopte una jurisdicción que también está en entredicho. El nuevo embajador, mi amigo el ovetense Paulino González Corugedo, tiene una primera y espinosa papeleta. En cualquier caso, en el Parlamento hemos de ser beligerantes con gobiernos como Letonia y Polonia, que desconocen globalmente los derechos humanos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Debería intervenir el Rey en tan intolerable deafuero

Anónimo dijo...

Supongo que si les condenan a esas penas habrá ruptura diplomática pero no basta hay que actuar contundentemente y arreglarlo.Está en la mima línea de lo ocurrido en Libia con las enfermeras búlgaras y el médico palestino.Sería bueno atajarlo a tiempo

Carlos Tejo dijo...

Hola,
desde la propia Riga, voy a poner otro punto de vista.

Los letones estan hartos de las despedidas de soltero de los britanicos, despedidas en las cuales las gente se desmadra hasta limites insospechados.

En el mismo centro de Riga hay un monumento, un simbolo al cual no puedo poder comparar con ningun otro en España. Es el Monumento a la Libertad, la libertad de este pueblo que siempre ha estado ocupado (p.e. alemanes, rusos) hasta 1991.

En alguna noche de fiesta, esas mismas personas de las despedidas de soltero han profanado este simbolo, por ejemplo, meando en el.

A diferencia de España, aqui se tiene un respeto infinitamente mayor a los simbolos.

Otro simbolo es la bandera. Aqui la bandera es un simbolo de union, no de discusion como en España.

Ahora, con todo esto ya pueden hacerse una mejor idea de la situacion.

Aqui dejo unas preguntas en el aire, por si alguna de las personas que lee esto me puede responder: De donde se robo la bandera? Que se hizo despues con ella?

Saludos de un asturiano en Riga

Anónimo dijo...

Igual que las autoridades españolas con la bandera nacional y las fotos de SS.MM.
Verguenza repartida con notable diferencia. Allí, tal vez, exajeran y aquí, ni siquiera llegan.

Anónimo dijo...

De verguenza. Yo vivo en Riga desde hace casi dos años y ese artículo es una auténtica tergiversación de los hechos.
Eran unos interfectos que alardeaban de banderas (Españolas y portuguesas) y si tanto te vanaglorias del símbolo de un país, deberías (más que nadie) respetar el símbolo de cualquier otro país y no ir de europeo colonialista y alegando un estado de embriaguez hacer trizas no solo una, sino hasta 4 banderas de la república letona.
Una cosa es vandalismo y juventud alocada y otra premeditación y alevosía contra un pueblo que ha sufrido lo indecible y en el que su orgullo es su bandera y su independencia del yugo soviético.

Un saludo desde la joya del báltico,


Josu