sábado, 21 de julio de 2007

Sarko, Le Pen y DSK



El presidente francés, Sarkozy, en una nueva jugada política, ha propuesto a Dominique Strauss-Kahn (DSK) como sustituto del desleal dimisionario Rato en la presidencia del Fondo Monetario Internacional. Los primeros analistas que apuntaban que este movimiento era un brindis al sol están viendo cómo con el paso de las horas va tomando forma. Pienso, no obstante, que el valor está en la propia naturaleza del envite, que coge con el pie cambiado al Partido Socialista Francés y aun un tanto al europeo. DSK compitió con Ségolène Royal en las primarias por la candidatura a la Presidencia de la República y se le consideraba el más probable primer ministro, de haber llegado al Elíseo la próxima secretaria general del Partido Socialista Francés.

DSK, como le llaman sus allegados a la manera de JFK, es un economista reputado, ministro varias veces de Hacienda y Finanzas. Es muy difícil ponerle tacha desde la UE, y Sarkozy se ha apresurado a pedir, aquí, en Bruselas, el apoyo de los líderes de la Unión. Por encima de las controversias entre las dos grandes fuerzas políticas francesas y de la colocación un tanto paradójica de algunos líderes de la izquierda, me ha interesado saber qué opinan de todo esto en la otrora potente extrema derecha francesa, totalmente derrotada; perdido su terreno natural en los últimos comicios. Así, les he preguntado a diputados cercanos a Le Pen, de los que he obtenido una respuesta que atribuyen a su propio jefe de filas: «Sarko es fiel a su judaísmo y los socialistas que nombra son de su misma camada: la internacional judía (Kouchner, DSK, Lang)».

Los profascistas franceses vuelven al simplismo clásico de sus convicciones desde los años treinta del siglo pasado, forzadas inventándose un enemigo. Los enemigos «siguen siendo» para ellos los judíos, que «dominan todo el espacio y el espectro político». Es la misma teoría pero al revés de aquellos que en España preconizaban lo de las dos orillas.

Le Pen está en horas muy bajas, por fortuna para la democracia. En sus filas ya no surgirá jamás un novelista o escritor de la categoría de Céline. Ahora veo a Le Pen desnortado en sus fobias y ensimismamiento, tropezando todavía con el Holocausto. Lástima que, simultáneamente, DSK, Lang, Jospin, Hollande, Fabius y Ségolène Royal no tengan una unidad de hierro en el Partido Socialista Francés (PSF). Según Le Foll, mi amigo y colega de escaño, antiguo jefe de gabinete de Hollande, ya han tocado fondo y a partir de ahora el PSF comienza la remontada.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por cuanto tiempo. Hasta que se descubra otro escandalo financiero y tenga que huir a Africa?

Anónimo dijo...

¿Quien tiene que huir a África?,¿Sarko?

Anónimo dijo...

¿Por qué llama "desleal" a R. Rato. A quién tiene que rendir pleitesía. A caso el puesto no es de asunción voluntaria?

Anónimo dijo...

Fue el de Rato un acuerdo que desde Europa se propuso a la iniciativa del gobierno y del PP a los que previamente érl swe ofertó para luego incumplir mandato sin causa explicada y taponando que pudiera sustituirle un español