lunes, 30 de julio de 2007

Darfur



A Marcelino, solidario siempre



Pepe Borrell me impresionó en la última semana de plenos con su relato de la reciente misión a Darfur del Parlamento Europeo que él mismo encabezaba.

Hace algunos meses, estrellas de Hollywood como Matt Damon, Hugh Grant o el rockero Mark Knopfler estrellaban un reloj de arena contra el suelo, metáfora sobre el tiempo ya agotado. No sé si la campaña, que se puede seguir en español en www.globalfordarfur.org, ha tenido el éxito esperado. Lo que me consta es que Naciones Unidas la considera la peor crisis humanitaria del mundo. Pepe nos urgía a todos a la movilización.

Por mi parte, pensaba en Richard Kapucinsky, premio «Príncipe de Asturias», al que los hermanos Kaczinsky quisieron empapelar, y en sus relatos de «Ébano». Contaba el viajero polaco que los fusiles confieren el poder allí donde la víctima es el más pobre: las mujeres, los niños, los ancianos.

La guerra en Darfur ha provocado al menos 400.000 muertes en los últimos tres años. Existen más de cuatro millones de personas afectadas y la violación impune de mujeres y niños. Es un hecho común bajo la ley sudanesa cuando la prueba en juicio requiere la corroboración de cuatro testigos masculinos.

A diferencia del otro gran conflicto del mismo país, entre el Norte y el Sur, éste se produce entre los mismos musulmanes. Implica, además, importantes recursos petrolíferos. Aquí aparece, adivínenlo..., China, que compra el 80 por ciento de las exportaciones del crudo sudanés. El gigante asiático está apoyando con más convencimiento, ahora, según parece, la paz, pero debe dejar de vender armas. Igual rasero se ha de aplicar en Europa. El Parlamento pide medidas más duras contra el tráfico armamentístico para que el Gobierno sudanés no pueda directa o indirectamente utilizarlas en el genocidio. También ha de haber una zona de exclusión aérea.
La historia se repite. Las ONG se enfrentan al dilema de ser robados por los fuertes, los poderosos, esto es, los de los fusiles, o no cubrir la zona. Borrell reclama un «rápido despliegue de una fuerza híbrida», africana-europea.

Hay que actuar. Y mientras no acabe toda esta barbarie «el Gobierno de Sudán debe sufrir sanciones duras y efectivas» como pedía recientemente el obispo Desmond Tutu.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Las cenizas de Marce se mezclarán con el desierto del Sahara y los ACONTECIMIENTOS SAHARAUIS NOS LO RECORDARÁN SIEMPRE

Anónimo dijo...

Marcelino se merece un homenje que,sin duda,le har´n Tribun,valdedión,los amigos del sahara,sus amigos

Anónimo dijo...

decía asociación de Valdediós,Tribuna Ciuddana, donde Marce era directivo querido por todos