martes, 12 de junio de 2007

Gore



Hace varios años inicié un canto a la singular araucaria de la ovetense calle de Arias de Velasco, con el saludo a un nuevo Vicepresidente yanki, declarado ecologista, cuyas ideas podrían cambiar el mundo. A Gore le arrebataron luego su carrera pero su impronta parece que cuaja. Hoy es flamante Premio Príncipe de Asturias y mi amigo el abogado neoyorkino, Hayes Kavanagh, que dio hace unos días un magnífico concierto privado de jazz en Meres, sostiene que “Al aún puede ser Presidente”.¿Se imaginan al autor de “Una verdad incómoda”en ese puesto? Alguien me dijo hacia 1970 que Franco y su régimen se estaban cayendo desde que los jesuitas se le enfrentaron, lo mismo, según él, habría ocurrido con la República, tan torpe como para expulsarles.

El ecologismo, uno de cuyos precursores lejanos es el Frígilis de La Regenta, ya camina imparable en el mundo y un próspero emprendedor asturfrancés, Manuel Díaz Ron, vincula la reactivación del próximo ciclo económico a las nuevas industrias medioambientales que salvarán el empleo a punto de caer en otros sectores. En fin, si los más dinámicos capitalistas están por esa labor, solo me toca preguntar a mis antiguos maestros jesuitas cuánto le queda a este mundo de la globalización contaminante y que afinen también en eso del efecto invernadero ¿Habrá estudiado con ellos Gore, lo mismo que el Príncipe, que da nombre a su premio?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Recorrer el mundo como un filántropo, partiéndose el pecho en favor de la paz mundial, el desarrollo sostenible, peleando contra el cambio climático y el hambre, no es una tarea tan sencilla como pudiera parecer a simple vista. Se exige, por ejemplo, un poco de coherencia. Algo de lo que el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, no parece andar muy sobrado. Hace unos meses salió a la luz su lujosa mansión en Tennessee, donde se consume más electricidad en un mes que lo que es capaz de gastar un americano en todo un año. Eso se llama ahorro energético y cuidado del planeta. Ahora se ha sabido que su paso por Canarias tampoco va a tener un perfil, por decirlo con delicadeza, muy magnánimo: el gurú internacional en la lucha contra el cambio climático cobrará 240.000 euros por cada una de las dos conferencias que pronunciará esta semana en Tenerife y en Gran Canaria. Con estos emolumentos resulta muy tentador pensar que no existe tanto en el político un deseo de salvar el planeta como de vivir de él. Mientras tanto, Gore ha sido proclamado en España como ganador del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2007. Impresionante. Guindilla a esta nueva lección de Educación para la Ciudadanía: Mercedes Cabrera ya tiene otro ejemplo de vida para su asignatura progre. "el confidencial digital".