lunes, 11 de junio de 2007

Fútbol andino



El pasado 27 de mayo la FIFA estableció la prohibición de disputar partidos oficiales internacionales de fútbol en ciudades ubicadas a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar. La medida perjudica a La Paz, Bogotá, Quito..."...cuando se ha jugado desde siempre sin problemas médicos", me ilustra el embajador de Colombia ante la U.E., Carlos Holmes Trujillo.

La tarde que tuve ocasión de conocer a Evo Morales en el Parlamento Europeo le oí hablar de fútbol del que es gran aficionado, aclarándome que solía jugar con los representantes de un gran empresa de comunicación. Me pareció que practicaba la famosa diplomacia del ping-pong, así conocida por el deshielo introducido en las relaciones chino-americanas hace treinta y tantos años por los campeones de tenis de mesa.

El Presidente Morales ya ha establecido contactos con sus homólogos de Argentina, Néstor Kirchner; de Uruguay, Tabaré Vázquez; y de Venezuela, Hugo Chávez, para condenar unidos la propuesta de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA). Tras anunciar su postura, Evo jugó un partido de fútbol sala en una céntrica plaza de la capital boliviana para ejercer el derecho a practicar deporte en la altura. De no remediarse la medida federativa se va a convertir en motivo de significativa discriminación de varios países afectados.

Es una pena que el fútbol sea arma de tensión en lugar del motor de paz y acercamiento, que fueron las virtudes del deporte desde el origen remoto de las olimpiadas. Esperemos que la decisión sea modificada en la próxima reunión de la Conmebol el 15 de junio en Asunción (Paraguay). Como diputado europeo me voy a unir a las iniciativas que sin duda tomaremos, en su caso, a favor de la superación de una imposición reglamentaria que tiene mucho, en efecto, de capricho discriminador.

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