lunes, 7 de mayo de 2007

Mediación

Mi experiencia como abogado en ejercicio durante más de treinta años me dice que los procedimientos judiciales son, en demasiadas ocasiones, muy largos y costosos para las partes. ¡Cuánto más cuando el ciudadano se tiene que encomendar a la jurisdicción europea! Por eso, desde mi puesto de eurodiputado, apoyo, con otros colegas, la creación de medidas alternativas para resolver los litigios, entre las que destaca la mediación, con especial incidencia en el derecho de los consumidores. Se ha de partir de ese convencimiento profundo de que el acceso a la justicia es un derecho fundamental con costes casi siempre desorbitados. Existen otros factores a tener en cuenta, como el deseo de las partes de conservar una buena relación. Por otra parte, se pueden ofrecer soluciones creativas, como cuando la parte asegurada en una negligencia médica busca tanto una indemnización como una más importante disculpa o reparación moral no económica.

Existían todavía en el reciente pasado ciertos recelos al desarrollo de la directiva cuando todavía los sistemas de mediación no se encuentran suficientemente desarrollados en algunos estados de la Unión. Tampoco se estimaba como un éxito el arbitraje civil clásico introducido en todas las legislaciones, que ha tenido un balance errático, aunque sin duda simplificador. Además, cualquier intento de regularla se pensaba podría reprimir su desarrollo natural. Finalmente, las consultas realizadas por el Parlamento europeo mostraron que la elaboración de las líneas generales del proyecto cuenta con un apoyo abrumador.

En el Parlamento europeo se ha conseguido un pacto entre todas las fuerzas políticas para unos mínimos comunes denominadores. La normativa contiene una definición amplia del concepto de mediación, al tiempo que se asegura la calidad de ésta, la ejecución con códigos de conducta y la promoción de la formación de los mediadores.

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