lunes, 21 de mayo de 2007

Instituto Europeo de Tecnología

Hemos oído muchas veces eso de "los objetivos de Lisboa" pero, ignorantes ante el diagnóstico como si de un lejano y ajeno tecnicismo se tratara, podemos poner en peligro nuestra salud por olvidar los consejos médicos. Por esos objetivos lisboetas, los europeos queremos conseguir en 2010 la economía basada en el conocimiento más avanzada del mundo. Sin embargo, todavía tres años antes seguimos desnortados por mal camino. La inversión europea conjunta en investigación es del 1,93 % del PIB (la de España, 1,13%) frente al 2,59% de EE.UU. o el 3,15% de Japón. Nuestro objetivo es 3% del PIB. Uno de los problemas fundamentales es la falta de inversión del sector privado. Es quizá el tendón de Aquiles de la economía española, por mucho que se especule con la balanza comercial y otras cifras preocupantes a no dudar en medio de la bonanza económica patria.

La Comisión Europea ha propuesto la creación de un instituto tecnológico europeo como revulsivo a la innovación y, por ende, a la competitividad. Este instituto, que recuerda en principio mucho al MIT norteamericano de donde han salido tantos premios Nobel, pondría en relación los tres lados del llamado "triángulo del conocimiento": investigación, innovación y educación. La educación, no obstante, se sale del marco competencial europeo. La investigación y la educación se dan la mano en las universidades pero ¿estamos creando una universidad europea que al final se encontrará sin fuentes suficientes de financiación ni títulos comunes? Esperemos que no. Aquí, en Bruselas, se cultiva con esmero el arte del "compromiso" no como promesa ni mero juego de esgrima sino como acuerdo negociado. Habrá un centro educativo con diplomas, pero sin "titulaciones". Se proveerá de una dotación presupuestaria suficiente, sin detrimento de los planes existentes. Se dice también que se pondrán todos los medios posibles para fomentar la inversión privada y completar la imprescindible investigación.

Una de las ubicaciones que se habían barajado para este instituto era la sede de Estrasburgo del Parlamento Europeo que, como ya hemos comentado en esta columna, es un ejemplo de despilfarro en tiempo, en dinero y en energía. El proyecto, sin embargo, se basa en el trabajo en red, con lo que no existirá una sede común sino que cada uno trabajará desde sus centros respectivos.

2 comentarios:

factoria7gritos dijo...

Hola Antonio! Te invito a participar en el primer meme de parada del 2
Es sobre las elecciones de Oviedo. Saludos!

Anónimo dijo...

Hola Antonio, soy una periodista de una publicación tecnológica en Madrid ¿podría ponerme en contacto con usted de alguna manera, mail o cualquier otra forma..., para hacerle un par de preguntas sonre el Instituto Europeo? Es un poco urgente
Gracias