martes, 22 de mayo de 2007

Bomberos ovetenses



“Héroes en un castillo de naipes”, titulaba este periódico para calificar el rescate de riesgo, decisión y sapiencia de un albañil langreano al que se le vino encima una fachada en demolición de la ovetense calle de Fuertes Acevedo. Diez tipos de calidad que, como todo su cuerpo funcionarial, dan confianza a una ciudad, a una región, a un país. Es, a nuestra escala, la misma gesta que dio fama a sus homólogos neoyorquinos. Pero nuestros bomberos son un eslabón en una historia en la que destaca la figura emblemática de Corsino Suárez, que dio la vida junto a adiestradores de perros y pilotos de helicóptero en la búsqueda de un niño en los Picos de Europa. Conocí y admiré al Bombero Corsino, todo un personaje, audaz e intelectual, promotor del “Instituto Heráclito de lucha contra el fuego”. Poco antes de fallecer nos había legado su testamento en forma de reportaje televisivo que recogió la novelista Montserrat Roig. Corsino fue protagonista de una épica que sus compañeros siguen dramatizando todos los días. No conviene olvidarlo ni olvidarlos, mientras por mi parte, como cualquier ciudadano, les doy las gracias.

1 comentario:

LUNA dijo...

Antonio, me gusta que recuerdes a personas como Corsino con quien yo también compartí muchas horas mientras fue mi compañero en el Ayuntamiento y en labores sindicales.
El y Eugenio fueron durante un tiempo el símbolo e icono de los bomberos de Oviedo, con muchos menos medios de los que sus sucesores tienen hoy y no obstante, lo suplian con su saber hacer y su voluntad.
Durante años, después de su muerte, pudimos leer las emotivas cartas que en su aniversario le escribía Eugenio y que a mí me ponían los pelos de punta.
Eran otros tiempos y otro alcalde.
Me alegro de que tu recuperación, sigue así.
Un abrazo
Mª Luz