jueves, 12 de abril de 2007

Hedge funds



Mi compañero y amigo danés, P.N. Rasmussen, ex-primer ministro de su país, ha puesto sobre el tapete, aquí, en Bruselas, la necesidad de un cierto control de los conocidos como hedge funds, fondos de altísimos riesgo y rentabilidad, por lo general opacos, que, con sus inversiones a corto plazo y sus elevadísimos endeudamientos, pueden hacer temblar la estabilidad económica y el progreso sostenido. Lo de Manuel Conthe y el atiborramiento presidencial de la CNMV puede llegar a una broma frente a los descontrolados hedge funds. No hace falta más que recordar la crisis de LTCM, un hedge fund con dos premios nóbel de economía en su dirección y rendimientos anuales del 40%, que en 1998 perdió 4.600 millones de dólares y pudo haber provocado una crisis financiera mundial si no llega a haber intervenido la administración Clinton.

Tuve el privilegio de participar en el seminario coordinado por Ieke van den Burg, portavoz socialista para asuntos económicos y monetarios, que llamó la atención sobre la rapidísima proliferación de estos fondos. Parece claro que la City londinense y el Comisario de Mercado Interior, el irlandés Mc Creevy, ultraliberal menos cuando se trata de defender la libertad de los simples internautas, no quieren oír ni de lejos de regulación o directivas sobre estos fondos. En cambio, el ministro portugués de finanzas Fernando Texeira Dos Santos opina que hay que mejorar el conocimiento de estos complejos sistemas de inversión y garantizar métodos fiables de gestión del riesgo. Puede ser un asunto central en la próxima presidencia semestral portuguesa del Consejo de la UE. J.Monks, Presidente de la Confederación de sindicatos, también expresó su preocupación.

Los socialdemócratas queremos inversiones estables para Europa. Capitales que inviertan en tecnología punta y creen empleo en lugar de estos instrumentos financieros que, valiéndose de información privilegiada, manipulan el mercado, eluden impuestos, deslocalizan instalaciones arraigadas y se refugian en paraísos fiscales descapitalizando las empresas para, como en los desgüaces, ganar más con los repuestos que con el coche.

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