lunes, 12 de marzo de 2007

Cambio climático

Me ha impresionado el multipremiado documental de Al Gore «Una verdad incómoda». El ex vicepresidente norteamericano se centra en pruebas científicas para exponer que el calentamiento de la Tierra está alcanzando niveles corrosivos sin precedentes. Mientras no nos impliquemos todos, las temperaturas seguirán aumentando. Algunas zonas están sufriendo antes y con mayor virulencia. En nuestra España, las sequías son cada vez más frecuentes, los inviernos más suaves y los veranos más calurosos. Cualquiera lo aprecia.

El cambio climático es un problema planetario que difícilmente se podrá resolver desde la escala nacional. La Unión Europea, uno de los mayores causantes del problema, ha tratado en su cumbre de primavera de esta semana cómo impulsar una política energética comunitaria que garantice la seguridad del suministro y que luche, simultáneamente, contra el cambio climático. El principal objetivo es la reducción de un 20% de los niveles de emisión de CO2 que había en 1990. Debería lograrse en 2020. La Presidencia alemana también ha tratado de asegurar que para ese año mágico el 20% (los eurodiputados hemos pedido que sea un 25%) de la energía europea sea de origen renovable.

A Asturias le toca de cerca el asunto. Una estrategia de reducción del dióxido de carbono implica un serio control de emisiones sobre lo que tanta legislación se viene sacando de Kioto para acá. Muchas industrias están afectadas y la preocupación desarrollista se resiente. Sin embargo, los avances científicos del uso del carbón, tan identificado con nuestras entrañas y con nuestra razón de ser como región, son muy esperanzadores al existir ya técnicas de limpieza, filtrado de gases y reducción de emisiones de las térmicas que convierten las centrales de carbón en tan limpias como las de gas. El gran reto se centra ahora en la captura y almacenaje de CO2 con resultados científicos todavía inciertos.

Queda, en el lado moral y maduro de la sociedad, la lucha contra el cambio climático como tarea y contribución personal diaria: conducir menos, reciclar mejor, utilizar razonablemente la calefacción y el aire acondicionado, usar coches eléctricos, como ya defendía León Garzón hace varios lustros. También el tranvía, sueño de mi amigo Clavero, que programan ahora políticos con perspectiva. En definitiva, gastar menos energía. Del documental de Gore se saca una conclusión: el calentamiento global es generalmente paulatino, pero podrían producirse cambios drásticos del clima. La mentalización ciudadana es imprescindible.

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