lunes, 12 de febrero de 2007

La Turquía de Pamuk




Me entero con estupor de la noticia de que el último premio Nóbel de literatura Orhan Pamuk se ha visto obligado a exilarse. Tras el asesinato del periodista de origen armenio Hrant Dink, el pasado 19 de enero, sólo le quedaba la disyuntiva de vivir con guardaespaldas o no vivir.

El año 2006, que acabó con la suspensión de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea, había empezado, sin embargo, lleno de esperanza para Ankara y, a la vez, éxito pleno para el escritor. Simultáneamente, se había sobreseído la causa abierta contra él por ataques a la "identidad turca", es decir, pronunciarse contra el genocidio de un millón de armenios durante en la Primera Guerra Mundial. La victoria procesal de Pamuk se debió a la gran presión internacional. Una delegación del Parlamento Europeo se desplazó a Estambul para comprobar que el juicio respetaba los estándares europeos en materia de derechos humanos. No sólo se evitó que fuera condenado a tres años de prisión sino que se ganó una batalla en favor de la libertad. Luego llegó el Nóbel que suponía la consagración no sólo del autor sino de la literatura turca contemporánea. El galardón premiaba el descubrimiento de "nuevos símbolos para el choque y la interrelación de culturas" con el telón de fondo de los tiempos azarosos que vive la incipiente democracia turca. Sus obras abordan las intrigas sobre pintores tradicionalistas y occidentalizadores en el Estambul otomano o el asfixiante fundamentalismo de la Anatolia profunda. Se desprende de ellas la valentía de quien no teme, a través del arte, enfrentarse con la realidad pues está en juego la libertad artística o, simplemente, la libertad.

Parece increíble que en Turquía no se pueda hablar del genocidio armenio mientras que en Francia la Asamblea Nacional aprobó el pasado 12 de octubre por abrumadora mayoría una ley tipificando como delito su negación. Quizá sea un obstáculo más por parte de los franceses para la adhesión de Turquía a la Unión. En todo caso, sin Pamuk, Turquía se encuentra hoy más lejos de conocerse y poder construir un nuevo proyecto sobre las cenizas de sus desastres, como hizo Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

2 comentarios:

Carta Europea de las llinguas dijo...

Puxa Asturies!!!! L'asturianu llingua oficial!!!

Anónimo dijo...

Desde mi calle que es tu calle, me asomo a la prensa, escucho la radio, o miro la televisión y veo la ignorancia y el desconocimiento sobre la reciente historia que ha pasado por nuestras tierras. Esta historia es una y aunque no es ciencia, considero una aberración el pretender modificarla a gusto de los interesados... . Es por lo tanto, la historia, una para todos y todas las personas de este mundo conocido. No señores, no hubo MASACRE en el año 1915 durante el imperio Otomano. Deben -los acusadores calumniadores estudiar la historia en las bibliotecas y archivos del la república turca, U.K., y del estado armenio. La historia juzgará a los insensatos maliciosos. Todos estos archivos demuestran que no hubo tal masacre durante el imperio otomano.
La actual república turca no está "enferma" pero si está harta de tantas mentiras sin base legal ni pruebas reales, sencillamente porque no las hay.
¿Qué oscuro interés le mueve a Francia para molestarse tanto en llevar una falsa ley a su parlamento - semiaprobada en minoría por sus políticos?