lunes, 19 de febrero de 2007

Adios, cine, adios



Anoche acudí a despedirme de los Brooklyn, el multicine ovetense que nos deja. Antes, como a toda mi generación, me dolieron los tristes finales del Ayala, del Real Cinema, del Aramo, del PrincipadoÉ Una lástima. Hubo la pretensión de abrir cine en Llamaquique, uno de los más históricos nombres de la ciudad que aguanta, al menos, desde doña Velasquita Giráldez y el siglo XIII; pero, claro, con pícaro aumento de volumetrías anejas. Otra lástima. El centro de Oviedo necesitaba del cine como si fuera un pulmón, con el envoltorio de «Séptimo arte', que sumar al Campo San Francisco; y aun de espacios donde dieran versiones originales. Era el sueño que Pilar Miró unía al de Gary Cooper, un país interesado en la auténtica voz de los actores practicando, simultáneamente, lenguas foráneas. «Sí, cierto, pero en Oviedo sólo hay 250 personas para películas subtituladas. Lo he probado», me dice, tajante, mi tocayo propietario de la Cadena Clarín mientras baja la persiana de su sala estelar. ¡Y eso que somos una ciudad culta, limpia, bien novelada y doce veces centenaria! Ya lo escribí antes en este periódico: en Portugal y en los países bálticos -puede que incluso en los Balcanes- la juventud sabe inglés en proporciones muy superiores a España quizá por la falta de doblajes. «¿De qué presumimos?», solía preguntarse, irónico y reiterativo, Manolo Avello en «Cara y cruz» o en «El Carbayón jovial», o en las comidas del Tabularium. Desde luego de séptimo arte, no. Hoy, ya sin los Brooklyn, menos que nunca.

4 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Una verdadera lástima el cierre de los Brooklyn. Qué recuerdos y qué nostalgia nos deja. ¡Y qué duro será ver un supermercado en su lugar!

Anónimo dijo...

Escribía Adorno que la obra de arte, en la época de su reproductibilidad técnica, se ha desmitificado. Al cine le viene suceciendo mucho antes de ser arte. Y es que el cine está pensado para las masas, "es" cultura de masas, pero no soporta la presión de las masas. Las masas de hoy se conforman con descargar del "Emule" la versión castellana -a menudo doblada en Méjico o en Venezuela- del último hit cinematográfico. Y así le va a los cines. Tal vez, cuando Oviedo vuelva a ser centenaria, el cine sea un recuerdo romántico, como las lecherías.

figaredo dijo...

Desde luego uqe es una lástima el cierre del último cine uqe quedaba en Oviedo, pero me resulta igual de lastimoso que nadie revindique el cine en la ciudad, que asistamos tan pasivamente a este desmantelamiento jóvenes y no tan jóvenes, para los segundos por lo que para ellos supone tener que trasladarse para ver una película a un centro comencial y para los promeros porque deben cuidar de sus progenitores y porque un día ellos tampoco serán jóvenes ni tendrán tan fácil acudir a los cines de los centros. Propongo desde estas líneas que el tema de los cines en la ciudad se contemple en la próxima campaña electoral, me gustaría que Paloma dijera que si gana va a devolver a Oviedo y a sus ciudadanos el cine, pués no deja de ser un derecho de todos que en la actualidad sólo pueden disfrutar de él algunos.

HombreMusgo dijo...

Vaya disgusto que me he llevado, como asturiano en el "exilio", vecino y asiduo de los cines clarin y brooklyn desde niño me siento hoy un poco más ajeno a lo que conocí antes de irme...
El cierre del Principado me cogió muy joven, pero me dolieron mucho los del real cinema, multicines y el clarin, que ya me cogió desprevenido fuera de Asturias, y ahora el cierre de los brooklyn deja a Oviedo mucho menos "centenaria" y menos acogedora.