lunes, 8 de enero de 2007

El despertar asturiano

Mi experiencia profesional y humana de unos cuantos años junto al equipo directivo de Porcelanosa (familias Soriano y Colonques, J. V. Roca) me ha ilustrado de forma impagable en cómo unos empresarios castellonenses se han abierto al ancho mundo. Además de sus éxitos fabriles y comerciales, el espíritu emprendedor que germina en la comunidad valenciana es un contraste con nuestros pagos, donde, sin embargo, hay indudable inquietud viajera y el recuerdo permanente de una migración que forma parte del acervo, sacrificado y brillante, de nuestra Asturias querida. Por eso, ha sido motivo de esperanza que la Fundación Príncipe de Asturias y Cajastur hayan organizado un encuentro de «jóvenes asturianos que triunfan en América, Asia y Europa». Me ha resultado, además, grato ver en la foto a dos vecinos bruselenses, Diego Canga e Iván Martín, que me avalan la calidad del evento. Una participante, Lourdes Villar, ha hecho declaraciones que deberían preocupar: «Asturias no mira al exterior suficientemente, se desarrolla muchísimo, pero de forma un tanto provinciana. La gente tiene muy buena formación universitaria, pero sin información sobre la mejor manera de usarla». En cuanto a esa preparación, no obstante, me gustaría confirmar si nuestros universitarios, como creo, saben menos inglés que, por ejemplo, el término medio de los portugueses o de los lituanos, y si sus conocimientos de informática, como también supongo, son menores -otro ejemplo lacerante- a los de irlandeses o escandinavos.

Los jóvenes reunidos en la ovetense Villa Magdalena destacan, por otra parte, el nuevo papel, el esfuerzo y la facilidad idiomática que atribuyen a la India, ya líder y atracción emergente en la economía mundial, opinión que también he escuchado a mi compañero de escaño Menéndez del Valle, a los empresarios Francisco Rodríguez y José Cosmen y al ministro Clos.
Espero que estos contactos entre asturianos de tanta calidad, abiertos a compartir su experiencia, tengan continuidad. En cualquier caso, es todo un aliciente constatar cómo tan nutrido grupo de paisanos nuestros supera la endogamia de la que se queja: «Aquí se sigue diciendo que lo mejor es la comida asturiana, la cultura asturiana, el paisaje asturiano. No hay suficiente interés en saber lo que hay fuera».

Quizá estemos en 2007 ante el surgimiento de una maravillosa y dinámica idea de Asturias que estos jóvenes patrocinan. Desde Bruselas les seguiremos.

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