viernes, 29 de diciembre de 2006

El escupitajo

En una novela de Gironella, los legionarios compiten por escupir más alto, en lo que nos distrajimos alguna vez todos los soldados y reclutas del mundo.

Recuerdo que hace cincuenta años el escupitajo no era de buena educación pero la frecuencia hacía tolerancia. Los más higiénicos daban a su propio salivazo -lapo, lo llamábamos en el colegio-un pisotón ingenuo con el que pretendían reducirlo. El gran Borges ya describía, desde su esquina rosada, a un personaje del Puerto cuya forma de escupir era objeto de imitación. En las oficinas, en las peluquerías, en los espectáculos había unas escupideras que, en los cafetones de lujo, eran de marcas inglesas. Luego, frisando los sesenta, desapareció de repente la costumbre y la exhibición de flemas se convirtió en arma exclusiva con la que se quería expresar la agresividad contenida, muy utilizada entre jugadores de fútbol rivales. Ahora, el nieto del recordado general demócrata chileno Carlos Prats ha puesto de manifiesto su desprecio en la tumba del dictador Pinochet, asesino de su abuelo y de tantos miles, resultando cenizas de color escarlata, como el escupitajo escarlata del que también habló Neruda. Por esa acción, han despedido al intrépido muchacho de su trabajo en un Ayuntamiento.

Si no premio a las buenas formas, al menos sí parece que el joven Francisco Cuadrado Prats escupió con honor y, desde luego, más alto que la soldadesca de “Un millón de muertos” y de mis compañeros de quinta.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En el Uvieu de hace 50 años no era de buena educación el asturiano como lengua.

Hoy en su partido en Uvieu, tampoco. Pocas cosas cambian en 50 años

Anónimo dijo...

Fai 50 años el padre de Massip yera alcalde franquista...nun cambiaren muncho les coses pa él

Anónimo dijo...

Habrióse un bon debate en www.redblogsocialistas.org parez qu'hai socialistes asturianos qu'entamen a dicir coses...
Entrai y dai la vuesa opinión...