martes, 26 de diciembre de 2006

El Bolígrafo ardiente

Cortar es crear, Robert Sublon

El bolígrafo fue un paso en la facilidad de la escritura. Se adelantó a la pluma y al telégrafo con un testimonio hiperbreve de la tragedia de Hiroshima: «¡Dios mío, qué hemos hecho!»

Ha tenido múltiples aplicaciones, entre las que me viene la de una traqueotomía urgente. En el colegio, lo empleábamos de cerbatana. Ahora, un ex presidente ha tenido la chabacanería de usarlo en lo que el poeta Jorge Guillén llamaba «buzón para miradas». El entrañable Oscar Luis Tuñón titulaba su columna de «Región», «El bolígrafo ardiente».

En el Parlamento europeo, firmamos varias veces al día listados en las comisiones y el Hemiciclo. El diputado popular García Margallo, con sentido del humor, sostiene que es nuestra rúbrica permanente a los tratados.

Es un sinsentido que el Europarlamento y los gobiernos hayan aprobado la Constitución paralizada hoy en una pinza entre euroescépticos y antiguos comunistas; postura acogida con regocijo por los nacionalismos insolidarios. La Constitución «es parte de la solución y no del problema», señalaban Carnero y Sánchez Presedo el pasado fin de semana en Oviedo. España acaba de tener la iniciativa de convocar a los países que ya la han ratificado.

El bolígrafo debería rescatarse para la sensatez de todos: un acuerdo constitucional que nos haga avanzar. En esa lucha se dejan la piel el mencionado Carlos Carnero, el popular Méndez de Vigo, el alemán Jo Lienen, el griego Stavros Lambrinidis, el verde Voggenhubber y el británico Richard Corbett.

Esperemos que el bolígrafo de la Merkel dé a Europa, a partir del próximo enero, la agilidad que necesita si no queremos quedar a la cola de la dinámica económica y política mundial. Lástima, no obstante, que la canciller parece que, como les pasa a otros líderes europeos, no tenga tanto prestigio en su país como fuera.

Probablemente habrá que hacer concesiones a los referéndum de Holanda y Francia, a las cacareadas discrepancias del Reino Unido, República Checa y Polonia y a algún otro suprimiendo parte del texto; pero se hace preciso tirar para adelante. El día que eso ocurra supongo que firmaremos con una de esas plumas que se guardan de recuerdo. Al bolígrafo volveremos dos o tres veces por día.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nel parllamentu Europeu, Votaste a favor de la Carta de las Llinguas minoritarias ou en contra?

Anónimo dijo...

Esti ? lo que-y manda quien-y paga...