lunes, 2 de octubre de 2006

Wimblendon

Hace tiempo el gran periodista José María García me hizo una crítica del Parlamento Europeo por su falta de competencia, jurisdicción e interés en materias deportivas.

Estos días, no obstante, ha habido algunas alusiones concretas, incluso se reflexiona sobre un Libro Blanco del Deporte, paso previo a una futura y, sin duda, lejana legislación.

La denuncia de María Shaparova y Venus Williams sobre la discriminación que existe en los premios individuales de Wimbledon se ha debatido a iniciativa de la diputada mallorquina Teresa Riera Madurell. Resulta que al caballero ganador del más prestigioso torneo de tenis del mundo se le abonan 946.000 euros mientras que la tarde anterior, en la categoría de damas, se gratifica con 43.000 euros menos a la campeona femenina. La Ministra británica de Deportes, Tessa Jowell, también se ha hecho eco de la discriminación.

En esas altas cifras no es un problema económico sino conceptual que afecta a la aplicación de “los principios de igualdad de oportunidades e igualdad de trato entre hombres y mujeres así como a la integración de las perspectivas de género y promoción de la igualdad”. El deporte no debe ser ajeno a juicio de la diputada española.

Curiosa y anecdóticamente en los Premios Príncipe de Asturias del Deporte, que tuve el honor de promover desde la Alcaldía de Oviedo, son hasta ahora tres las tenistas premiadas (Martina Navratilova, Arantxa Sánchez Vicario, Steffi Graf) por ningún varón.

En este mismo pleno parlamentario europeo se ensalzó por el miembro griego del PP, Manolis Mavrommantis, la contribución económica y publicitaria del Barcelona Club de Fútbol a UNICEF, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

El inolvidable José María García tenía de alguna manera razón una vez más. El Parlamento Europeo trata rara y colateralmente la problemática deportiva, con pocas pero honrosas excepciones como la campaña contra la prostitución ligada al Campeonato de Fútbol de 2006 en Alemania. Cuando esta semana lo hace, por su repercusión en la discriminación a las tenistas, es triste la respuesta del Colegio de Comisarios que opta por una interpretación restrictiva de los tratados y no quiere inmiscuirse bajo concepto alguno en Wimbledon.

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