lunes, 23 de octubre de 2006

La política no deja de sorprenderme

El Parlamento Europeo se ve generalmente como el reino de lo políticamente correcto y, por tanto, aburrido. El panorama ha cambiado sustancialmente en la última legislatura con la inclusión de los euroescépticos británicos en el arco parlamentario, aunque el inefable Le Pen ocupa escaño desde 1984. Las excentricidades británicas en loor de la salida de la UE y en defensa del Imperio Británico llenan las portadas de los periódicos británicos mientras que se los ve desayunar religiosamente huevos con bacon en el restaurante de la cámara (tradición contra razón, al menos, contra salud cardiovascular).

La última pincelada de las identidades nacionales mal entendidas nos la proporciona el observador búlgaro en la eurocámara Dimitar Stoyanov de la Coalición "Attack", partido nacionalista con tintes xenófobos y antisemitas, que obtuvo un 9% de votos en las legislativas de 2005. En el intercambio de correos electrónicos varios sobre la belleza de la candidata húngara, y de origen gitano o romaní, al premio a mejor diputado, el observador búlgaro de 23 años afirma en un inglés sui generis: "Señores, disiento. En mi país hay decenas de miles de gitanas mucho más guapas que su señoría. De hecho, si estás en el lugar adecuado a la hora adecuada puedes incluso comprar una, de 12 o 13 años, para que sea tu esposa. Las mejoras son muy caras, hasta 5.000 € por cabeza, uauuh! Por supuesto, esto es un crimen según el código penal, (...) pero no creo que las organizaciones romaníes estén en contra, incluso que conozcan este artículo (del código penal) pues de hecho no les importa (llámense como se quiera, sólo les importan los artículos sobre leyes antidiscriminatorias, porque dan dinero, y el crimen no, ¿saben?)."

Las reacciones de la cámara han sido inmediatas: son inaceptables declaraciones que violan de forma tan flagrante los principios fundamentales europeos contra la discriminación y la igualdad entre hombres y mujeres.

La liberal británica Sara Ludford ha pedido que se compruebe que Stoyanov conoce los principios europeos contra la discriminación. No quiere, en ningún caso, que se saque una opinión negativa sobre Bulgaria y sus futuros eurodiputados.

Aquí, en Bruselas, me alegro de que estos rifirrafes constituya la excepción y lamento que la "política espectáculo" sea la única que muchos pueden concebir por estos lares.

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