lunes, 11 de septiembre de 2006

Canarias

A Sayo, de Formentor a Puerto de la Cruz.


El lunes pasado, 4 de septiembre, puede ser fecha de inflexión en la terrible oleada de cayucos. Parece que, por fin, Senegal empieza a comprometerse con las salidas de las embarcaciones y la identificación de sus nacionales; por otro lado, el Parlamento Europeo, a través de su Comisión de Libertades, aprueba por unanimidad el impecable tratamiento que da España a estos emigrantes ilegales y pide en el mismo informe a los gobiernos europeos una decidida acción de apoyo a nuestro país, pues se reconoce que es un asunto de dimensiones continentales. Es lo que tan insistentemente viene exigiendo María Teresa Fernández de la Vega. Hace falta ahora que el Consejo arbitre fondos y medios. El estreno de Frontex, la organización europea de fronteras, estaba resultando un fracaso al no responder en absoluto a la magnitud del problema. En ese sentido la semana anterior asistí al compromiso del comisario Fratini, que rectificaba públicamente a uno de sus portavoces, asegurando que la UE demanda a los veinticinco miembros una mayor implicación. No es problema que afecte sólo a España, ni a los países ribereños de la frontera sur (Chipre, Malta, Italia, Grecia…) sino que todo Europa está concernida.

Por mi parte, me atrevo a afirmar que, en estos momentos, es el primer problema español, antes incluso que el terrorismo y el paro.

En otro plano de la actualidad, es lacerante la guerra del Líbano con mil víctimas mortales pero todo parece indicar que en el Atlántico ha fallecido, en la guerra del hambre, el triple de personas, ahogadas, en el intento de saltar a las islas. Estuve con supervivientes en Tenerife y en Fuerteventura. Es espeluznante. En Canarias, hay mucha gente descorazonada con lo que sucede. La Vicepresidenta, con la amable contundencia que la caracteriza, ha dicho que no se puede tolerar más esta situación ni a los Estados africanos ni a la misma Europa. Merece la pena que, simultáneamente, seamos patriotas, demócratas y consecuentes, como dan ejemplo el Delegado del Gobierno, José Segura, y tantos responsables y colaboradores de ONG.

Sayo, un pequeño empresario de hostelería del Puerto de la Cruz, antes sindicalista en Formentor en el archipiélago balear, me expresó una visión ponderada y popular del problema. Aquí, en Bruselas, lo recuerdo todos los días.

2 comentarios:

Ismael Rey dijo...

Por si te sirve de nuevo conocimiento.

- Según cifras del CICPC, un venezolano muere cada media hora
- En 791% aumentaron los ajusticiamientos en Caracas durante los últimos 8 años
- En 426% han aumentado los casos de Secuestro
- Para el alcalde López, el Gobierno Nacional está invirtiendo en una guerra ficticia. "No puede ser que en el país ocurran 44 homicidios a diario y el Poder Central decida invertir en materia militar ochenta veces el presupuesto que destina al combate contra la delincuencia"
- Según cifras de la UNESCO, Venezuela encabeza la lista de países más violentos

Anónimo dijo...

Terrorífico