martes, 1 de agosto de 2006

Zidane

Aquí, en Bruselas, un diputado del Frente Nacional de Le Pen, con indudable cinismo, insinuó su preferencia por la derrota de su país en el Mundial de fútbol, «dada la formación del equipo por negros y árabes». Fue un pensamiento fugaz y minoritario, pues la mayoría de los diputados franceses obviamente ha cerrado filas a favor de los tricolores («les bleus»), que dieron una fresca lección de buen juego. Incluso, muchos políticos de otras nacionalidades se mostraron durante todo el campeonato a favor de Zidane, un astro, idolatrado desde el Mundial 98 y cuya imagen ha hecho mucho por la integración de los emigrantes en Europa.
En un mundo tan globalizado, han corrido luego ríos de tinta con el cabezazo provocado y sufrido por Materazzi en la final berlinesa. Hasta ese momento, Zidane concitaba todas las alabanzas de calidad deportiva y humana. Aún después se ha justificado su actitud por lo que hubo de oír de su madre y de su hermana. En cualquier caso, el árbitro cumplió con su deber, pues no cabe la agresión física como respuesta a la verbal.
Antes, otros delanteros se conocieron por el juego genial de la testa. Al húngaro del legendario Honved de Budapest y del Barcelona Kocsis se le llamaba «cabeza de oro». A Zarra, que acaba de morir, se le atribuía una doble frente que le permitía un remate certero y controlado por muy fuerte que viniese el esférico. Con Janos Kalmar, famoso entrenador magiar, en sus tiempos de jugador los aficionados aplaudían premonitoriamente ante un córner, pues de cada dos balones recibidos de esa posición marcaba seguro un gol de cabeza.

El de Zidane amenaza con ser un testarazo famoso para siempre. El Frente lepenista, el único partido político que no está con las virtudes y las expiaciones de Zidane, sigue amenazando en campos mucho más graves y preocupantes. Para ganarle -y también a otras formaciones de extrema derecha racista- hacen falta, en efecto, delanteros, pero también buenos guardametas para los tiempos que corren, sin la fisura del juego sucio y con la buena utilización de la cabeza.

10 comentarios:

Juan dijo...

En Oviedo, pretenden aplastar la libertad. ¿Tú también callas amigo Antonio?.

Gerardo dijo...

No tengo miedo. Soy de Oviedo.

Carlos dijo...

¿Vas a contar en Bruselas lo que está pasando en la Agrupación de Oviedo.?

Angeles dijo...

Libertad de expresión ¡Sí!. Represión ¡No!.

Ismael dijo...

Sigue hablando de Zidane, no te vayan a cortar la cabeza por decir lo que piensas sobre la FSA.

Ismael Rey dijo...

solo decir que el tal "ismael dijo..." no soy yo.
Yo siempre doy la cara sin esconderme en el anonimato.

Me alegró hablar contigo.

Isabel Fernndez dijo...

¡Glorioso!. Ver como Ismael Rey da la cara. Con amigos como este no necesitas enemigos.

Ismael Rey dijo...

Será por aquello de que cunda el ejemplo.

Un futbolista amateur de Irlanda del Norte fue suspendido por 30 años después de darle un cabezazo a un árbitro, informaron el viernes fuentes deportivas.

Ismael Rey dijo...

Me atrevo a copiar y pegar esta opinión de alguien bastante moderado.

Zidane, premiado injustamente

Julián García Candau

Zinedine Zidane ha sido, sin duda, el futbolista del Mundial. Lo ha sido, fundamentalmente, porque ha acabado siendo objeto de polémicas en todo el mundo. Se ha condenado el feo gesto de agredir con un cabezazo al central italiano Materazzi, y se discute la concesión de mejor jugador del campeonato.

Zidane no se reprimió por lo que le dijo el italiano y con ello perdió toda la razón. Su agresión la han visto millones de personas en todo el mundo y a quien ha sido muchas veces considerado jugador ejemplar se le han tenido que retirar toda clase de plácemes.

El hecho ocurrió en el momento cumbre de la final. Eran los minutos en los que había que luchar por conseguir el título y, al margen del feo gesto del cabezazo, la consecuencia fue que su selección se quedara con un hombres menos cuando más falta hacía. Se perjudicó él y perjudicó a sus compañeros, que tuvieron que hacer esfuerzo suplementario para paliar la inferioridad numérica.

A Zidane se le ha concedido el galardón de mejor jugador del campeonato en una votación hecha sin el accidente final. Para un futbolista que ha sido tal vez el mejor de los últimos años la propia FIFA quería darle una compensación. Joseph Blatter es uno de sus mayores admiradores y ya pretendió que en España se le diera un premio muy importante. Se le denegó porque los galardones a una carrera profesional en el caso de los futbolistas hay que otórgalos al final por si suceden actos como el de Berlín. A continuación de la intentona de Blatter, Zidane fue expulsado por cinco partidos de la Liga de Campeones, castigo con el que llegó al Real Madrid. Le dio un cabezazo al jugador del Hamburgo Kientz. En el Mundial de 1998 se perdió dos partidos por pisar al jugador de Arabia Saudí Faid Amin, y aquí no creo que mediaran discrepancias religiosas.

En España ha sido expulsado dos veces. La primera por darle un patada por detrás sin venir a cuento a Djalminha y un guantazo a Quique Álvarez. Antes de la agresión a Materazzi ya había sido suspendido por un partido por acumular dos tarjetas amarillas. No jugó contra Togo, el único partido que ganó Francia en la primera ronda. Tal circunstancia fue aprovechada por sus compatriotas para pedir que no volviera a jugar porque el equipo no mejoraba con su presencia.

Ciertamente, Zidane ha sido futbolista excepcional y en el Mundial nos ha proporcionado instantes de auténtica magia que le hemos aplaudido. Tal vez los instantes más brillantes el torneo han sido algunas de las soluciones inventadas sobre la marcha. Sin embargo, pese a que nos deslumbró en más de una ocasión, su trayectoria no ha sido suficiente para otorgarle el premio del mejor jugador del Mundial. Y encima, lo de Materazzi.

Culé dijo...

¿Quién quiere contarnos los por qués, para que el número cinco, (si el de Zidane), de la próxima lista municipal del PSOE de Oviedo lo llevé Laura?. A cambio os contaré el ultimo gol de Kubala.