lunes, 19 de junio de 2006

Viñas

Hace ya muchos años, mis amigos Marisa Olalde y José Luis Marrón me pusieron sobre la pista de un autor fundamental para desentrañar claves de la España contemporánea: Ángel Viñas. Ahora he tenido el privilegio de conocerle aquí, en Bruselas, donde Ángel simultanea su trabajo en las instituciones europeas con la continuación de su magna obra intelectual.

Prevenido por un asturiano militante, Ignacio Bernardo, Consejero de la Embajada española, he asistido a un curso semanal que el Profesor Viñas impartió sobre la guerra civil en el Centro Pablo Iglesias, que preside Antoine Queró, y en la Casa de Asturias. Ha sido un ciclo de calidad expositiva y documental que deja huella de este setenta aniversario de la contienda incivil.

Viñas, catedrático de Economía Aplicada, es un trabajador empedernido. Acaba de publicar en la Editorial Complutense un testimonio básico sobre su experiencia comunitaria: "Al Servicio de Europa. Innovación y crisis en la Comisión Europea", prologado por Enrique Barón, ex presidente del Parlamento Europeo.

Los datos y las reflexiones aportados por Viñas son imprescindibles para conocer aspectos poco historiados todavía de la hora europea que nos precede. Me resulta especialmente aleccionador el análisis de la crisis generada por la dimisión del Presidente Santer y de su comisión. Viñas estudia pormenorizadamente los antecedentes y concluye: "1999 fue, sin duda, el más extraño en la historia de la integración europea".

Viñas es riguroso. Jamás haría lo que un colega de la historiografía que acaba de plagiar en la tercera de ABC un largo párrafo de Borges. Todo en él es original y genuino.

Como Director de la Comisión, se ha dedicado especialmente a las relaciones con América Latina. Ha vertido también opinión sobre un tema crucial: la laberíntica designación del alto personal de las instituciones. Tras la crisis Santer, las plazas directivas, que se proveían por cuotas de países miembros, sufrieron una radical reforma, impulsada por el Vicepresidente británico Kinnock, con supuestos criterios de eficiencia. Ese paso benefició esencialmente a Gran Bretaña y Francia en detrimento de España, Italia, Alemania… Afrontar estas cuestiones exige conocer bien de dónde se parte; en definitiva: conviene leer el libro de Ángel Viñas, como fuente imprescindible, además de amena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Debería decirnos cuál es el plagio exactamente que da la tercera de ABC de Borges.

ANTONIO MASIP dijo...

Cuando pase algo más de tiempo me atreveré a decirlo sin más