lunes, 10 de abril de 2006

Legislar mejor

No es la primera vez que legislar mejor se marca como uno de los objetivos de la Unión Europea. Puede sonar como una mera declaración de buenas intenciones pues los legisladores se preocupan a veces más de hacer nuevas leyes que de superar las anticuadas. Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha contado esta semana con el apoyo del Parlamento Europeo en este loable intento.

La Unión Europea justifica sus importantes competencias en protección de la salud o del medio ambiente por la inutilidad de las fronteras ante amenazas como la gripe aviar o la contaminación. Sin embargo, la ingente cantidad de normas europeas puede suponer una carga excesiva para las empresas y los ciudadanos. Legislar mejor no es legislar mucho- he ahí el reto para los parlamentarios- ni tampoco desregular y dejarnos al arbitrio de los más poderosos: regular bien consiste en encontrar un sabio equilibrio entre fines y medios.

Por eso, el Parlamento Europeo propone una simplificación de las normas. Sería algo así como el "limpia, brilla, fija y da esplendor" de la Real Academia en términos jurídicos. Algo a lo que contribuiría la Constitución Europea, por la que tanto lucha a diario, y en todos los frentes imaginable, el diputado Carlos Carnero.

El equilibrio entre fines y medios se facilitaría también con la realización de estudios de impacto de la nueva legislación, esto es, haciendo un cálculo de las consecuencias de las diversas propuestas legislativas. Así, se podría establecer con mayor objetividad y precisión cuándo una propuesta es demasiado costosa en relación con lo que aporta, o, para ser más gráfico, que se evite "matar mosquitos a cañonazos".

Por último, legislar mejor es optimizar la aplicación de las normas comunitarias a los niveles nacional, regional o local. La Comisión Europea, -ese monstruo reglamentarista para muchos-, al contar solo con 25.000 funcionarios- frente, por ejemplo, a los 250.000 de la Comunidad Autónoma de Madrid-, no puede encargarse bien de la vigilancia y cumplimiento de todo el derecho europeo. Debe exigirse a los gobiernos nacionales, regionales y locales que respeten la legislación europea. Flagrante es el lamentable empecinamiento, v.g., de la Comunidad valenciana de mantener intervenciones urbanísticas lesivas para los intereses y los derechos de los europeos.

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