lunes, 13 de marzo de 2006

Mujeres explotadas y Mundial de Fútbol

El Parlamento Europeo aprobó un informe pidiendo a Alemania la adopción de medidas para que en el Mundial de Fútbol evite especialmente "la trata de mujeres y la prostitución forzada". Las diputadas Elena Valenciano y Martine Roure han puesto de manifiesto que se tiene planificada la llegada de más de cuarenta mil mujeres de la Europa del Este y del Norte de África para ser explotadas denigrantemente. En concreto, se ha denunciado que, en Berlín, se preparan unas instalaciones de 3.000 metros, junto al estadio de fútbol, capaces de acoger a 650 clientes por turno. En Hamburgo, otra de las sedes, habrá servicios de interpretación para las prostitutas extranjeras. Para la parlamentaria española: "Ese gran evento deportivo se convierte en una excelente oportunidad de negocio para los traficantes de mujeres y proxenetas". En sede parlamentaria, el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles, que, tras seis años de brillante trayectoria, deja este próximo mes de abril su cargo, ha aportado el dato de un hotel de un país de la frontera europea en la que se "subastan mujeres". El mismo comisario revelaba que en la pequeña Luxemburgo había aumentado desmesuradamente el número de visados de "artistas de cabaret". Esto último logró corregirse en el Gran Ducado pero otros países están haciendo oídos sordos a las benéficas medidas propuestas.

Con motivo del reciente Día Internacional de la Mujer, el Parlamento Europeo hizo un llamamiento a los 32 países participantes en la Copa del Mundo, al Comité Olímpico, a la Fifa y a la UEFA para que coordinen sus acciones contra esta lacerante situación. Con este motivo, un grupo de parlamentarios sacamos la semana pasada "tarjeta roja" a Alemania. El pronunciamiento de esta semana en Estrasburgo debería tener el apoyo de todos los gobiernos y las ONG. Precisamente un admirable grupo de mujeres progresistas asturianas se encontrarán en esa fecha entre los visitantes del hemiciclo.

Alemania-2006 es un objetivo deportivo y espectacular de primer orden, pero los derechos humanos no deberían olvidarse nunca.

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