lunes, 20 de febrero de 2006

Gebhardt

Discutíamos en el hemiciclo de Estrasburgo el informe de mi colega la alemana Evelyn Gebhardt sobre la "directiva de servicios" mientras en el exterior se desarrollaba una pacífica manifestación en contra del famoso proyecto Bolkestein, ya hace mucho tiempo descartado por la mayoría de las fuerzas de la cámara.

La ponente Gebhardt ha trabajado tenazmente para unir fuerzas detrás de un proyecto que todos, menos los euroescépticos, estimamos necesario. Europa tiene aún más de 23 millones de parados y el ritmo de crecimiento de su economía es mucho menor que el de la norteamericana, para qué decir de la china. Se precisa crear más actividad y el mayor sector de empleo, con posibilidad de seguir aumentando, es el de los servicios. La ocurrencia del excomisario Bolkestein, sobre la que ya tratamos en esta columna (antoniomasipeuropa.blogspot.com) en los artículos "Bolkestein" y "Servicios para todos", llegó a ser determinante en la victoria del no en el referéndum constitucional francés. Se basaba en que la legislación predominante sería la "del país de origen" de la contrata. Se mitificó entonces la consideración del supuesto peligro del llamado "fontanero polaco".

Sin embargo, como destacaba Martin Schulz, portavoz de los socialistas, mientras hubo quien quiso dividir a los antiguos estados miembros de los nuevos, con legislaciones sociales y medioambientales menos estrictas, Evelyn ha logrado deshacer esta separación obteniendo apoyos que van desde los parlamentarios polacos, cuya economía necesita un revulsivo que favorezca un crecimiento tan necesario en un país con un paro del 18%, hasta el de los parlamentarios de los antiguos miembros, donde el crecimiento tiene que ir modelado por normas sociales y medioambitales más exigentes. Evelyn obtuvo apoyos que los socialistas, en minoría en la cámara, necesitaban para sacar el proyecto adelante.

La propuesta Gebhardt elimina prácticamente el principio de país de origen, injusto en la teoría, con la puerta abierta a un dumping social, e imposible en su control. La Europa social se ve así reforzada, como resaltó en una bien medida intervención Candido Méndez, Presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES).

Pese a la votación del Parlamento a favor de la propuesta Gebhardt, falta todavía que el texto sea definitivamente aprobado por la Comisión y el Consejo.

2 comentarios:

Marta Salazar dijo...

Tengo un par de preguntas:

1) pero no es cierto que los únicos países en que existe crecimiento económico son aquellos en que existe una gran liberalidad en cuanto a la contratación de personal extranjero?

2) será ahora posible (o imposible) que las empresas extranjeras, por ejm. en zonas fronterizas, realicen trabajos en ciudades extranjeras adyacentes?

3) no habría eliminado la proposición de Bolkenstein toda la burocracia y el papeleo que signfica contratar personas y servicios en el extranjero y esto para las dos partes, para el contratante y para el contratado? Y todo el papeleo, en otro idioma!

4) No existe ya el trabajo informal (por no llamarle ilegal) de miles de personas en otros países? Lo que veo en Alemania es que sin los polacos (fontaneros y de otras profesiones), la economía no funcionaría. No sería mejor sacar a toda esa gente de la informalidad (ilegalidad)?

Son preguntas que, cuando tengas tiempo, tal vez me puedas responder. Me interesaría saber tu opinión al respecto.

Muy bueno tu blog, felicitaciones. Llegué a él a través de una página sobre Austria, en castellano, donde nos "enlazan" a los dos.

Saludos!

ANTONIO MASIP dijo...

Muchas gracias por tu comentario.Como parlamentario tengo necesidad de escuchar las opiniones ciudadanas, más las que razonan tan correctamente.
?Tienes algo que ver con Marta Salazar Garteizgogeascoa de Bilbao?
En cuanto a las preguntas que planteas:Es cierto que el mayor crecimiento en el pasado correspondió a países con gran liberalidad pero en este momento España resulta que es el de la zona euro que más crece y no el más liberal.
Estoy de acuerdo en la situación especial de los trabajadores y empresas fronterizos que podrán, en efecto, realizar trabajos conforme a la nueva directiva que no está aun aprobada definitivamente.
El papeleo no se ve afectado por la vía muerta en que ha entrado la propuesta fundamental de Bolkestein que era la regulación laboral conforme al "país de origen" que pasa a ser el "país de destino"esencialmente.