martes, 3 de enero de 2006

Prieto, Cabezas y Oviedo

Hace cuarenta y cinco años, Valentín Masip, mi padre, Alcalde de Oviedo, se disponía a presentar en el teatro Campoamor el pregón de la Semana Santa para el que había escogido al gran escritor Juan Antonio Cabezas. Se produjo entonces un plante político proveniente del sector azul del régimen. Bajo ningún concepto se admitía un rojo que, condenado a muerte, había redimido tres lustros de presidio. Para evitar que el enfrentamiento fuera a mayores se hicieron las componendas precisas: el discurso, redactado por Cabezas, se leyó por un generoso voluntario de la Hermandad de Excautivos, Rutilio Martínez-Otero. Estaba yo en esos recuerdos cuando me dirigía, desde Estrasburgo al auditorio de Oviedo para presentar, junto a mis amigos y compañeros Alonso Puerta y Álvaro Cuesta, la voluminosa biografía de Indalecio Prieto de Octavio Cabezas (Ediciones Algaba). Necesariamente debía evocar el precedente que había tenido mi progenitor con el padre del autor, pero algo hay de fatalismo entre nosotros y fueron los cielos y los rayos de una inoportuna tormenta los que impidieron a mi avión llegar en hora. Si en aquellas remotas calendas del comienzo de los sesenta no estuvo el pregonero, a esta nueva cita generacional faltó uno de los encargados del introito. Lo lamenté mucho pues sentía, desde niño, la espina clavada en la historia de la ciudad, aunque apenas nadie lo recuerde ya, cuando casualmente acaba de fallecer uno de los más cabales promotores de aquella triste censura. Lo lamento lógicamente aún más por la importancia de Indalecio Prieto en Oviedo y la trascendencia que va a tener en la literatura política y social el trabajo encomiable de Octavio Cabezas. A Prieto le hemos realizado ya varios homenajes asturianos en los últimos años: conmemoración del centenario el 30 de abril de 1983, a presencia de Carmen García Bloise; luego fue una placa en su casa natal de la Magdalena y el bautizo de una calle en la Gascona evitando quitar el nombre a cualquier otraÉ El IDEA le dedicó una conferencia, dentro del ciclo de oradores asturianos, y la Junta General del Principado uno de los tomos de su magnífica colección de clásicos asturianos del pensamiento político. Hubo también una erudita intervención de Luis Gutiérrez, todavía inédita, en la AMSO, y el libro de Jesús García Pérez-Bances, prologado por Emilio Alarcos y editado por Gofer. La obra de Octavio Cabezas logra fijar definitivamente la biografía de Prieto, a la vez que divulga entre las nuevas generaciones la fibra de un político que es el mejor paradigma de la socialdemocracia española. El autor ha investigado nuevas fuentes y nos da un fiel reflejo de hechos y vicisitudes de los que mucho se habla pero no siempre con el fundamento, rigor y aportación de datos que ahora hace este libro, necesario en el panorama publicista español. Cuando se habla en estos pagos del pensamiento socialista de la preguerra todo suelen ser referencias a Julián Besteiro y a Fernando de los Ríos. Mi gran amigo Cándido G. Riesgo, que formuló con el llamado «espíritu del Naranco» una de las escasas aportaciones intelectuales del socialismo ovetense contemporáneo, es más deudo de lo que él mismo creía de don Inda, de su interclasismo, de su prudencia, del predominio del partido sobre el sindicato, de su jacobinismo, de la capacidad de crítica y autocríticaÉ Prietistas ovetenses que conocí eran, no obstante, Teodomiro Menéndez, Purificación Tomás, Emilio Llaneza, Isaac Ortega, CadaviecoÉ El que fuera Ministro de Hacienda, de Fomento, de la GuerraÉ es el político en que mejor se pueden encontrar las alforjas para desbrozar el presente y para enfocar el futuro. En la presentación de mi «Cuentos y cuervos» José Luis García Martín le hizo una semblanza breve, casi de pasada, como escritor de calidad. Es pena que no haya sido recogida en papel y sobre la que el conocido crítico literario volverá, espero, algún día más ampliamente. Don Inda centró el pensamiento político socialdemócrata frente a los comunistas y los republicanos liberales, aunque de la influencia de éstos tomase también aquella famosa frase de «socialista a fuer de liberal». También notable, el marcaje del campo con los nacionalistas por el carácter profundamente español de todas sus intervenciones, lo que debería de llamar la atención de algunos en esta época en que hay quien aviva cierto mugor. Otras facetas menos conocidas de Prieto, bien rescatadas por Cabezas, son la accidentalidad de las formas de gobierno, que desarrolló antaño, de manera demasiado retórica, otro buen asturiano, Melquíades Álvarez, y el espíritu prooccidental del socialismo democrático al que volvió el socialismo español con González y Zapatero tras un viaje a ninguna parte de sectores del exilio, la clandestinidad y la primera refundación. «Indalecio Prieto, socialista y español» es un libro de cabecera para quienes quieren rescatar y actualizar esa importante corriente de pensamiento y también para los que deseen conocer un jalón imprescindible de la historia de España. En cualquier caso, y además, se trata de uno de los más ilustres ovetenses de todos los tiempos, repasado vitalmente ahora por otro ovetense. Prieto y Octavio Cabezas han desarrollado fuera de su ciudad natal la mayor parte de su obra y actividad. Por eso sentí mucho no estar con ellos en su vuelta, una vez más, a Oviedo, cuando no hay ya censuras ni limitaciones vergonzantes

1 comentario:

Ismael Rey dijo...

No se si será vergoonzante o no, pero Oviedo sigue teniendo una deuda en su toponomia con El caudillo y nuestra ciudad no se merece esa significación unilateral y monocolor, Oviedo siempre fué , y seguirá siendo,muy noble, muy leal, etc.........