sábado, 14 de enero de 2006

¡Bienvenida, Austria!

En mi mandato de diputado europeo, llevo conocidas sucesivamente, aquí, en Bruselas, una anodina presidencia holandesa, la combativa luxemburguesa y la grandilocuente británica. Ahora el relevo semestral en el Consejo de la Unión Europea corresponde a Austria. No sabemos todavía si preferirá adoptar los valses vieneses como modelo o la ligera luminosidad de la música de Mozart, en un año en el que celebramos los 250 años de su nacimiento. Los retos son grandes: acuerdo final sobre la propuesta de perspectivas financieras, aprobadas por el Consejo de diciembre, valoración de las reformas emprendidas por Rumanía y Bulgaria para decidir si entran en la Unión o su incorporación se retrasa, avance de la posible ampliación al área de los Balcanes, cuarta cumbre entre la Unión Europea y los países de Latinoamérica y el Caribe, salida del «impasse» de la ConstituciónÉ El canciller Schüssel está muy comprometido personalmente. En clave de política interna, los aciertos u omisiones serán fundamentales en la campaña electoral del próximo octubre. En clave exterior, el líder democristiano ha de lavar la imagen tras el «aislamiento» que sufrió su país cuando el propio Schüssel se coaligó con el ultranacionalista Haider. La trama, como en las óperas de Mozart, se presenta animada. Después de las arias estelares de Tony tenor Blair, un tanto huecas las más de las veces, corresponde a una voz más discreta tomar la escena, quién sabe si como de un barítono don Giovanni se tratase, para enumerarnos al final de la función una lista de triunfos. Las voces femeninas ganan protagonismo, con una soprano en ascenso, Angela Merkel, con una buena intervención en su estreno de Bruselas, que no aspirando a ser reina de la noche, quizá se revele como Tamina, correcta y honesta, que asumirá el relevo tras la presidencia finlandesa de la segunda mitad de 2006. Entre tanto, y como aperitivo, nos gustaría que Austria tuviese un gesto con España y Asturias. ¡Canciller Schüssel!: nuestra tierra, tan europea como el Salzburgo mozartiano, tiene al igual que Murcia, Bassilicata y Algarbe un alto sentido de la dignidad frente a la intolerable discriminación. Estamos seguros que lo entiende y, en último término, nos apoyará como corresponde a una personalidad de sus calidades políticas y personales. En cualquier caso, sean bienvenido, aquí, en Bruselas.

3 comentarios:

El Observatorio dijo...

Le invito a visitar el Blog "La Espuma de los Días". Las informaciones que se ofrecen pueden ser de su ínteres. Un cordial saludo. Alonso Ávila

ANTONIO MASIP dijo...

Muchas gracias por tu invitación.

Marta Salazar dijo...

Bueno, bien escrito. Qué pena que lo vi tan tarde, si lo hubiera visto antes, le hubiese puesto un enlace.

A mí lo que me preocupa es que una de las palabras del agno en Austria fue el Stummer Kanzler = el canciller mundo.

Lo que hace referencia a que Schüssel no dice ni hace nada.

Y no es precisamente lo que se espera del jefe de gobierno del país que asume la pdcia. de una UE que -después del fracaso de los plebiscitos en Francia y Holanda- no está en buen pie.

Ya estamos a punto de entrar a marzo y creo que Benita Ferrero-Waldner se ha perfilado algo más que Schüssel.

Tenía esperanzas en la pdcia. austriaca; pero parece que no se verán colmadas.

Saludos!