sábado, 24 de diciembre de 2005

Desmanes urbanísticos

No hace falta recurrir a la estadística para darse cuenta de que al ritmo de construcción que algunos pretenden quedará en la costa española poco espacio sin urbanizar. El crecimiento del hormigón costero merece una reflexión en estos veinte años de autonomías, incluso para plantearse sinceramente si algunas de las competencias transferidas deberían ser recuperadas por la Administración central. Junto a la barbaridad que se proyecta para Murcia, es la Comunidad Valenciana la que se lleva el triste mérito de la chapuza ostensible y el atropello medioambiental por su polémica LRAU (ley reguladora de la Actividad Urbanística), con expropiaciones escandalosas, indemnizaciones bajas, ausencias de criterios de impacto y posteriores reventas a precios de mercado. Tras dos años de debates y estudios, este asunto ha sido debatido en el Parlamento europeo, donde acaba de aprobarse por 550 votos a favor y 45 en contra, 19 correspondientes al PP español -algún lobby tenía que oponerse-, la exigencia a la Generalitat de que ponga fin a la ley en vigor y que se eviten los casos de indefensión. Hubo, además, en el debate un agrio enfrentamiento, que puede ser un definitivo precedente para otros supuestos, entre un clarividente Joan Calabuig e Ignasi Guardans (CiU), defensor esporádico del principio de la subsidiaridad (que se intervenga a nivel comunitario sólo cuando los otros niveles de actuación sean ineficientes; momento que para el nacionalista catalán no habría llegado todavía). Guardans se queja de una pretendida actitud neocolonial y de que supuestamente no haya más base jurídica que «una genérica defensa de los derechos humanos». Sin embargo, el principal valor del Parlamento europeo, en casos como éste, es la presión moral que puede ejercer. También ha llegado al Comité de Peticiones del Parlamento europeo, gracias entre otros a Carlos Carnero, Inés Sabanés y Roberto Tornamira, el desmedido proyecto del alcalde Ruiz-Gallardón de soterrar la M-30 que asusta a los mismos diputados del partido conservador europeo. Aquí, en Bruselas, se siguen, con distancia variable, asuntos de muy distinto fuste, grado y magnitud, pero que no dejarán de llamar la atención parlamentaria en los próximos tiempos como la denuncia preventiva de los vecinos de Santa María de Grado y quizás, algún día, la amenaza que para el lecho del alto del Nalón suponen balsas de cianuro que tanto preocupan a los ecologistas de verdad.

3 comentarios:

susana dijo...

Hola, soy yo :)) Pues desmanes los de Llanes Antonio :)) Ya sabes que soy sensible a ese tema. Ya podiais hacer caso los de la comision al tema de Llanes, que es una verguenza. A mi me averguenza el doble ya que estan afiliados al PSOE.
Un beso,
Susana

LUNA dijo...

Llevo tiempo dandole vueltas a una teoría que a Susana no le gustará, pero que como argumento puede ser utilizada:
Por qué los responsables municipales que se dejan presionar por los constructores-urbanizadores, especialmente los que quieren construir en el borde mismo de la costa, no les exigen como contrapartida, que hagan ellos mismos TODAS las infraestructuras necesarias que necesitan quienes van a habitar esas viviendas? Tal vez si tuviesen que renovar las redes de agua y alcantarillado, contruir las carreteras de acceso y mantenerlas, el alumbrado público de esas aceras, si tuvieran que hacer la correspondiente depuradora ó aumentar la capacidad del transformador para la electricidad, no fueran tan voraces y el crecimiento sería más sosegado. O no? Cuando las ganancias bajan, la especulación también.
Y eso vale para el litoral Mediterráneo y para el Cantábrico.

Aboraq dijo...

Dando la noticia, en RNE 5 entrevistaban a un hombre que tenía una finca en la que se dedicaba a la agricultura ecológica, su empresa tenía 5 empleados. Pues bien este hombre contaba que una entidad con participación de la administración Valenciana le estaba expropiando una parte de la finca para hacer una urbanización, eso si, luego se iba a vender a precio de mercado.

A mi me recordó Gijón, entiendo una expropiación para hacer una carretera, un hospital, y miles de ejemplos más, pero para vivienda libre es obsceno.

Me alegro mucho que se planten cara a los abusos, y cualquier resultado da ánimo a unos y a otros.