sábado, 24 de diciembre de 2005

Asturias y Blair

EN 'Cuentos y cuervos' menciono a mi manera la mañana en que conocí a Tony Blair, anfitrión en los salones de la londinense Cámara de los Comunes. Veinte años después me lo he topado varias veces en Estrasburgo y Bruselas como presidente del Consejo Europeo, cuyo mandato finiquita estos días. Su presidencia no ha sido muy brillante en los logros europeos, pero ha conseguido al menos, a última hora, el consenso básico para unas Perspectivas Financieras (2007-2013) que se había presentado, probablemente por culpa suya, muy difíciles de alcanzar.Desde el momento en que la ciudadanía de Holanda y Francia dio un portazo a la Constitución se abrió una profunda crisis de identidad y de objetivos en la Unión Europea. ¿Qué habría sucedido si los jefes de Estado y de Gobierno no hubieran aprobado el último borrador que les presentó el 'premier' británico? Las complejas instituciones que conforman la Unión Europea, cuyo funcionamiento diario es ya un milagro, se resentirían sin Carta Magna ni presupuesto; en tres palabras, sin norte referencial Se ha puesto ahora un parche que ayuda a cicatrizar algunas heridas abiertas. Con el cuerpo principal de estos nuevos presupuestos se aborda una insistencia del Gobierno de Rodríguez Zapatero en las últimas cumbres: convertir en europeas las políticas de emigración y de innovación para las que, en beneficio de España, hay ya créditos en marcha. La UE reconoce así la trascendencia de la frontera sur y ofrece un primer respaldo.Como miembro de la misión europarlamentaria que viajó a Ceuta y Melilla hace unas semanas, bien he podido comprobar sobre el terreno la necesidad y el éxito de la política de los ministerios de Trabajo, del Interior y de Asuntos Exteriores, así como de las secretarías de Estado de Emigración y de Cooperación Internacional, de las que son titulares dos personalidades extraordinarias, Consuelo Rumí y Leire Pajín. En materia de 'innovación', la necesidad de implicar a Europa en los objetivos modernizadores españoles ha sido otro paso que han de apuntarse en el triunfo negociador Moratinos y Solbes al alimón.Sin embargo, lo mejor está en que los fondos de cohesión para la convergencia española se mantengan hasta 2013 («¿y puede que más allá!»,insinuó un entusiasta José Luis Rodríguez Zapatero). ¿Quién lo iba a decir en el año 2000 cuando España reclamó esa partida por «última vez» reconociendo que renunciaba a prórrogas debido al desarrollo esplendoroso del producto nacional? La bondad del actual presupuesto aprobado por el Consejo hay que verla desde ese ángulo. España había aceptado, en tiempo de Aznar, la renuncia a esos ingresos, incluso antes de que entrasen los diez países nuevos en 2004, que naturalmente desequilibraban aún más cualquier aspiración a obtener subsidios.No todo han sido parabienes en la cumbre. Hay un tema que no fue bien recogido en el texto final, al menos documentalmente. Se trata de la marginación de Asturias y Murcia, junto a Basilicata y Algarve, con respecto a otras siete regiones (alemanas, griegas y una austriaca) que salen con mejor trato del objetivo y del 'efecto estadístico', subida virtual de la media de renta per cápita por la entrada de países más pobres. El Gobierno regional asturiano había venido trabajando muy bien preventivamente desde la legislatura anterior, reuniendo en la 'Declaración de Oviedo'de 22 de marzo de 2004 a todas las regiones afectadas por esa circunstancia. Cuando se habla por algunos, con medias verdades, de la disminución de las grandes cifras del periodo anterior se olvida malévolamente el crecimiento de la economía patria y también que gracias a la movilización de las regiones, con Asturias a la cabeza, el 'efecto estadístico' ha sido reconocido con una fuerte compensación en las nuevas perspectivas económicas de la Unión Europea.La marginación parcial que fue introducida en el documento de trabajo de la presidencia luxemburguesa hace meses es un completo absurdo que va contra la entraña democrática europea y la igualdad entre las regiones. Es una injusticia que he tratado de poner de relieve en el hemiciclo parlamentario y en la prensa internacional. Nadie sabe con rigor por qué se introdujo esta anomalía tan aberrante. Para mí que fue una 'aportación' de la actual canciller Angela Merkel hacia su 'Land' de origen, entonces en plena campaña electoral. En cualquier caso, con el mandato de los diputados de Basilicata y del Algarve me entrevisté en ese tiempo con el primer ministro, señor Juncker, al que hice ver lo intolerable de la situación creada. En junio de 2005 recibimos directamente del político luxemburgués palabras que no se plasmaron en la realidad documental. Eso mismo, incluso manejándose varios borradores positivos para Asturias, nos volvió a ocurrir con Blair y su equipo, algunos de cuyos próximos, mis compañeros de escaño Gary Titley, Michael Cashman, Elund Morgan, David Martin, Arlene McCarthy, Mcavan son personas de extrema sensibilidad política que creo que apoyan la superación de cualquier marginación vergonzante y absurda como esta.Cuando ya parecía que todo estaba arreglado para superar esa diferencia entre regiones de Europa, la representación española (Moratinos, Alberto Navarro y Miguel Ángel Navarro, con el presidente a la cabeza) se apunta el gran tanto negociador de introducir varias mejoras generalizadas para España, cifradas en miles de millones de euros, lo que me hizo pensar enseguida, y así se lo hice saber al Gobierno asturiano, que tamaño éxito en plena cumbre haría resentirse la solución entrevista para el 'efecto estadístico discriminado' murciano-asturiano. Sin embargo, el presidente del Gobierno español, que ha seguido muy de cerca todos los avatares, en contacto con el presidente de Asturias, atajó de inmediato que las regiones que perdían algo en beneficio del conjunto serían compensadas en las otras partidas del propio presupuesto europeo. Estamos, pues, de doble enhorabuena. Se gana para España y para Asturias. En conclusión personal que me hago, si la hipótesis del ingreso, en caso de igualdad con las regiones privilegiadas, se podía establecer en 263 millones de euros y ya se especifica otra partida finalista favorable a Asturias de cien millones de euros, parece evidente que habrían de rescatarse de los fondos de cohesión o de otros, 163 millones para neutralizar sobre el papel la marginación astur.En eso están el Gobierno de Asturias y el de España. No obstante todo lo anterior, el proceso parlamentario no está terminado y sería importante que al final no hubiera ningún estigma a las cuatro regiones, incluso más allá del resultado económico. Asturias tiene derecho a que se le trate igual que a las demás de su misma circunstancia. Lo han dicho en la región su Gobierno autónomo, los sindicatos y los empresarios en un loable seguimiento de los temas europeos y de la letra pequeña de los acuerdos. De ahí que el pasado martes, 20 de diciembre, con el apoyo del presidente Borrell, de Enrique Barón, presidente de la delegación española, y de la responsable de presupuestos Bárbara Durkop, sacase yo el tema en el grupo socialista europeo y luego lo reprodujéramos, haciendo equipo con los diputados Jamila Madeira y Gianni Pitella ante Tony Blair y Durao Barroso, en lo que insistió con indudable mérito y reflejos el diputado Salvador Garriga. Barroso prometió un seguimiento de esa marginación y Blair, tras sonreír, nos escribió una carta en la que pide al ministro correspondiente de su Gabinete la búsqueda de una solución.En política no hay jamás que tirar la toalla, y en todo caso hay que sudar la camiseta hasta el final. Esas fueron mis palabras ante el consejero Valledor en rueda de prensa cuando iniciamos esta campaña. El Parlamento verá esta cuestión en Estrasburgo en la segunda semana de enero y luego en diálogo con el canciller austriaco Schussel a finales de mes. Es una cuestión muy difícil, pero el no ya lo tenemos y lo ya conseguido es mucho. De lo aprobado por el Consejo se modificarán al alza a no dudar otras partidas referidas a cultura y juventud. Es de desear que también la de nuestro lacerante desequilibrio. Sería preciso para ello que entre los mandatarios del Parlamento haya alguno de España, Portugal o Italia.Será, pues, ya con Presidencia del Consejo de Austria, aunque, si saliese bien, no desdeño felicitar a Blair como le dije en el Parlamento de Estrasburgo el pasado 12 de diciembre. Y es que los insultos a la inteligencia y a Asturias por parte de un líder tan cualificado de la actualidad mundial sería bueno que se rectificasen. No importa que haya un poco de retraso si la dicha es buena. En todo caso, plantearlo de nuevo es una obligación consustancial al mandato de diputado.

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