jueves, 29 de septiembre de 2005

China para siempre

Las tensiones entre China y Europa no se extinguirán jamás. La exportación masiva, al margen de las cuotas establecidas, de productos textiles ha desembocado en un acuerdo problemático que no es más que la punta del iceberg de las tensiones comerciales que seguirán produciéndose. La solución momentánea transaccional revela un acercamiento de las partes pero también la magnitud del problema y las actitudes que confluyen.

A destacar que aquí, en Bruselas, y en todas las capitales comunitarias, es muy fuerte el «lobby» de los distribuidores que no parecen temer por su sustitución por las propias empresas chinas, como dice el eurodiputado Joan Calabuig. Otro comportamiento a tener en cuenta es el de la prensa internacional de mayor tirada y prestigio editorial («Finantial Times», «Le Figaro», «El País»...), que ha optado por el libre comercio y por enfrentarse de una u otra manera al proteccionismo textil. La interlocución de los consumidores, que sigue muy débilmente vertebrada, apenas parece valorar el número de puestos de trabajo que se van a perder con la suspensión de los proveedores tradicionales, ni se fija en las desventajas competitivas de la falta de seguridad social o de la energía claramente subvencionada por el Gobierno pekinés.

Hace unos días visitó el Parlamento europeo el máximo responsable para las relaciones exteriores del Partido Comunista de la República Popular de China, el señor Wang Jiarui. En principio se trataba de un contacto meramente protocolario, pero dejó un mensaje simple y amargo que lo significa todo: «Los chinos tenemos una mano de obra ilimitada, disciplinada, no sindicalizada, dispuesta a aprender... capaz de trabajar por un simple dólar diario».

Se ha firmado un acuerdo, pero, aquí, en Bruselas, hay problema chino para siempre.

3 comentarios:

Roberto Iza Valdes dijo...
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Aboraq dijo...

"el «lobby» de los distribuidores que no parecen temer por su sustitución por las propias empresas chinas"

Y es que ese es parte del problema con China es, a mi modo de ver, que está todo el mundo tan encantado por las posibilidades de negocio, que nadie se preocupa de nada más.

En un reportaje que hace poco vi en la tele, algo ligero no se trataba de un reportaje a fondo sobre el tema tan siquiera, el representante de una empresa textil contaba como la tela la importaban de china y las corbatas las hacían en España, de tal manera que la parte del proceso en la que el producto adquiría valor añadido era a la que se dedicaban.

Bueno esto me parece muy bien, pero claro, esa corbata se va a vender con una etiqueta que dice que está hecha en España y no tengo del todo claro que eso sea totalmente ético.

Y esto lo digo porque los consumidores podríamos tomar nuestras decisiones cuidando el mercado propio, con campañas de concienciación y un etiquetado cuidadoso. Somos muchos los que tendríamos en cuenta que prenda revierten en puestros de trabajo dignos. Sobre todo porque estoy segura de que el precio de mercado de esa corbata no iba a ser mucho inferior que una hecha con tela fabricada en la UE, simplemente el margen de beneficio de la empresa es MUCHO mayor.

Roberto Iza dijo...
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