domingo, 18 de septiembre de 2005

Balsas y escombreras


El Parlamento europeo se ha decidido a legislar sobre la gestión de residuos de industrias extractivas. Los accidentes de Aznalcóllar (Sevilla) en 1998 o Bala Mare y Baia Borsa (Rumanía) en 2000 pusieron de manifiesto la necesidad de una directiva específica para evitar semejantes catástrofes. La nueva norma persigue una gestión más exigente de los residuos mineros, propugnando una vigilancia continuada de balsas y escombreras e introduciendo renovadas obligaciones de transparencia y garantías financieras que superen incluso las nefastas consecuencias de declaraciones de insolvencia. Se impone también la creación de un inventario de emplazamientos, la elaboración de planes de seguridad, la eliminación de residuos y la prohibición expresa de vertido directo en aguas continentales, costeras o marinas.
En Asturias se ha producido un importante esfuerzo en el tratamiento de escombreras mineras, pero hay balsas que ofrecen preocupación social. Una es la de cadmio en San Juan de Nieva, que ya denuncié en mi libro «De Oviedo a Salinas por el Eo».
Más grave es todavía lo que puede suceder en la zona belmontina con las llamadas «minas de oro», que tratan con cianuro materiales inexplicablemente traídos de fuera y cuya utilización no se autoriza en sus países de origen. Lo que pasó en Doñana podría ser una minucia al lado de una pérdida accidental en el alto Nalón. Las cautelas de la nueva directiva tienen un plazo de dieciocho meses para entrar en vigor; sin embargo, en determinados supuestos de riesgo habría que tomar medidas antes del límite legal.

2 comentarios:

Haxtur De As dijo...

Me parece estupendo que Vd. manifieste su preocupación por la balsa de la mina de oro belmontina pero no estaría de más que la trasladase a sus compañeros de partido en Asturias y al propio gobierno regional que parece tener la peligrosa costumbre de mirar para otro lado cuando de según que cuestiones se trate.
Por las noticias que se publican en la prensa regional y que me imagino Vd. ya conoce parece que la mina belmontina acabará por ser un mero subterfugio para tratar el mineral extraido en otros lugares con exigencias medioambientales bastante más estrictas que las existentes en Asturias.
Menos predicar y más dar trigo salvo que su despacho se encuentre involucrado en este asunto como en otros concernientes a determinadas grandes superficies instaladas en nuestra región.

Casía dijo...

la balsa de la mina de oro de Belmonte nos preocupa a muchos, pero el caso es que no se está haciendo nada y los vecinos del concejo no ven el peligro, les han vendido muy bien la burra como decimos por aquí, se tiene que actuar ya, tenemos un paraiso natural, no queremos que se convierta en un estercolero de sustancias peligrosas