martes, 30 de agosto de 2005

Mariana Pineda

En el Parlamento Europeo, en Estrasburgo, hay un hall de entrada, en el que los visitantes se fotografían con las banderas comunitarias al fondo. Es una estancia que lleva el nombre de Mariana Pineda, en homenaje a la mujer, cantada por García Lorca, que murió en el cadalso tras bordar la bandera constitucional. Sara Baras le ha dedicado también una esplendorosa coreografía de ballet.

Quiso la casualidad que hace días me cruzase en ese preciso lugar con una diputada francesa, Pervenche Beres, que se había caracterizado por su entusiasta defensa de la Constitución Europea, a cuya Convención redactora perteneció. Pervenche es Presidenta de la Comisión Económica de la Eurocámara

Marianita murió por seguir a su amante en una causa noble; Pervenche también parece que ha sido el amor la que le ha llevado a cambiar el itinerario constitucional. Tras dejar su firma en los diferentes borradores, la parisina decidió dar un giro de 180 grados para convertirse, junto a Laurent Fabius, en la gran valedora del "No".

Algunos, incluso los laboristas británicos, hacen ahora a Pervenche reproches de todo tipo: "Es la credibilidad de los políticos la que queda muy mal parada". Entretanto, la fabusiana se agarra a que "los franceses le dieron la razón", lo que no deja de ser muy discutible después de todas sus maniobras, el apoyo de la extrema derecha y de la deslealtad con su propio partido que había sometido con anterioridad la cuestión a un referéndum interno.

La historia de Marianita sigue siendo sublime 175 años después de su heroica muerte; Pervenche dará que hablar durante años- sin duda no tantos como la granadina- pero, al menos, aquí en Bruselas, el comentario no será para bien. Nadie le pondrá banderas bordadas debajo de su nombre en letras de oro como a la liberal granadina en Estrasburgo.

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