lunes, 6 de junio de 2005

Ulises

En esta crisis, con la mayor parte del electorado francés intentando devorar a su hija bien amada, el inglés afincado en su crónico escepticismo y el holandés en plena andadura del cangrejo, hay gentes de bien que siguen aportando ideas para la convivencia y el progreso en comunidad. Uno es Luis Yáñez, político bien conocido, que está luchando denodadamente porque aquella iniciativa de Joaquín Almunia, en su tiempo de Ministro de Trabajo, de mover por toda la piel de toro y sus islas a la tercera edad, se haga europea.

Los resultados fueron -siguen siendo- espectaculares. Cientos de miles de parejas del INSERSO se han aprovechado de unas estancias que les han dignificado. La oferta pública, gestionada por innumerables operadores privados, ha cubierto objetivos de ocio y turismo, pero también económicos y hasta sanitarios. Sí sanitarios, pues el dato que ahora maneja el Parlamento Europeo, es que el programa ha conllevado la disminución de enfermedades y del uso de fármacos.

Yáñez y la también eurodiputada Inés Ayala plantean, aquí en Bruselas, que esa exitosa experiencia rompa fronteras, incorporando los servicios de toda Europa; a su vez los españoles viajarían lejos si les interesa. Ganan con ello los países del Sur.

Como ya ocurriera con la aventura de Almunia, también han surgido escépticos y aguafiestas que acabarán doblando ante las ventajas del sistema, que da calidad y que, incluso, supone un buen ahorro para las cuentas públicas y el paro estacional.

Se fragua el nombre de“Ulises”. Lo que no me convence es que el de Ítaca tardó mucho en alcanzar su destino y no iba acompañado de Penélope.

En fin, un gran reto al que los amigos de la FAMPA serán de los primeros en apuntarse.

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