martes, 21 de junio de 2005

Ablación

Ya he tratado, en otras ocasiones, de la diputada liberal Emma Bonino, Premio Príncipe de Asturias de 1998.

La actividad de Emma se centra ahora en el continente africano. De hecho, ha trasladado su domicilio a El Cairo para estar con la suerte de las mujeres de la otra ribera mediterránea.

Emma y otras diputadas, Jana Hybaskova (checa, la primera mujer en dirigir una embajada en Kuwait) y Ana Zaborska, médico eslovaca, han organizado en el Parlamento Europeo una conferencia sobre la ablación del clítoris.

Se trata de una práctica preislámica extendida en África Central (llegan a padecerla el 90% de las mujeres de Malí, Sudán y Somalia). Consiste en la amputación del clítoris, como forma de garantizar al macho que, con la eliminación del placer femenino, la mujer llegue virgen al matrimonio y se frene luego el adulterio. La mayoría de estas operaciones se practican sin anestesia por curanderos y conllevan un alto índice de mortalidad, diversas patologías o traumas psicológicos.

La asociación NPWJ ("No Peace Without Justice", No hay paz sin justicia) ha diseñado una estrategia que no se limita a promover la prohibición sino también a combatir las condiciones económicas y sociales que la favorecen. Una participante, por ejemplo, aseguraba que se fuerza a muchas mujeres africanas que viven en Europa la participación en ablaciones de otras emigrantes. Hay también quien recordaba que antiguas curanderas de Mali habían vuelto a su siniestra tarea por falta de otros medios de subsistencia.

Aquí, en Bruselas, hay parlamentarios que consideran su acción no circunscrita exclusivamente al ámbito de nuestro continente.

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