sábado, 21 de mayo de 2005

LA FAMILIA McCARTNEY

La familia McCartney (de Irlanda del Norte) es un buen ejemplo de cómo un testimonio auténtico puede conmover a todo un pueblo y a su organización social. En la sesión plenaria del lunes 9 de mayo las McCartney transmitieron al Parlamento Europeo este mensaje que ya ha causado un verdadero terromoto político y social en Irlanda.

Catherine, Paula, Gemma, Clare, Donna y Bridgeen piden que se lleve a los tribunales a los asesinados de Robert McCartney, camionero que fue asesinado por miembros del IRA ante más de setenta testigos tras una pelea en un bar a pocos metros de su barrio, cerca del centro de Belfast. Los asesinos y sus encubridores impidieron que se llamase a una ambulancia y, todavía hoy, cuatro meses después, siguen impidiendo que ni siquiera un solo testigo pueda comparecer ante las autoridades.

La posición del Sinn Fein, brazo político del IRA, integrado en grupo político GUE del Parlamento Europeo (al que también pertenece la española Izquierda Unida) ha sido cuanto menos ambiguo. Al principio el Sinn Fein negó la implicación del IRA. Hoy este grupo terrorista sigue negándose a denunciar a los asesinos. Aunque los conocen perfectamente. Proponen encargarse de liquidarlos. No hace falta aclarar que este comportamiento ignora cualquier derecho a la vida, a la ausencia de torturas, a la libertad, a la seguridad o al juicio justo. La ley del silencio se impone donde todavía rige la mafia del IRA.

Desde aquí, Bruselas, se presta atención a quienes sufren la extorsión de los terroristas, ofreciendo incluso costear los gastos judiciales que sean precisos.Desde aquí se condena a quienes amparan al terrorismo, como ocurrió con el levantamiento de la inmunidad de Koldo Gorostiaga, antiguo parlamentario europeo de Batasuna que quería valerse de su condición de aforado para burlar a la justicia francesa que le acusa de haber utilizado sus fondos parlamentarios en apoyo de ETA.

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