sábado, 12 de marzo de 2005

Auditar auditores

La preocupación por la independencia de las auditorías no ha disminuido tres años después de conocidos escándalos. Tras el caso Enron las llamadas "big five", las auditoras que se reparten gran parte del pastel, pasaron a ser cuatro. Una nueva crisis, con la posible reducción de cuatro a tres (o dos o una) podría disminuir drásticamente la competencia. El objetivo final de la futura legislación europea habría de ser favorecer la libre competencia. La prestigiosa revista liberal The Economist exigía, por tanto, el pasado noviembre mucho más: ¿Por qué quedarse a medio camino en la regulación a adoptar?

En este ambiente de preocupación e hipercrítica, estamos estudiando en la Comisión jurídica del Parlamento Europeo la propuesta de nueva directiva.

Hay, sin embargo, una inercia laboral y clientelar que muchos quieren mantener y otros superar. Para algunos, no obstante, la rotación de socios auditores es un mero maquillaje pues los componentes de una misma firma se ponen de acuerdo en las grandes pautas a seguir. Habría que adoptar también la radical necesidad de independencia, lo que implicaría que no puedan realizar las auditoras otros servicios complementarios comos los de consultoría o los de contabilidad.

Otro escollo a salvar es la presión de los lobbies que quieren limitar la responsabilidad de los auditores como si fueran profesionales impunes a partir de determinada cifra de negocio.

Estamos estos días en la encrucijada. La directiva no pudo salir adelante durante el pasado semestre de la presidencia holandesa del Consejo de la UE, ahora se está retrasando de nuevo. Es de esperar, no obstante, que como otros criterios de dinamización europeísta, salga en el actual periodo luxemburgués, tal y como figura en el calendario que manejamos en la Comisión Jurídica del Parlamento Europeo.

1 comentario:

Elena dijo...

Estoy de acuerdo contigo en que es necesario hacer algo para evitar que se repitan escándalos financieros como Enron y Parmalat. Las Big Four se reparten hoy en día el mercado de las auditorías a grandes empresas, muy concentrado y con escaso crecimiento, en el que no tienen apenas incentivos para competir.

La amenaza de la pérdida de prestigion, que en otros tiempos o en otras condiciones de mercado igual habría servido como aliciente a las auditoras para oponerse a presiones de sus clientes, carece hoy en día de esta fuerza coercitiva, porque la verdad es que las Big Four no viven de la auditoría, sino de los demás servicios (consultoría, etc) que prestan a sus clientes (y que tantos problemas de incompatibilidad están causando).

He leido el texto de la Propuesta sobre la que la Comisión Jurídica del Parlamento Europeo tiene que emitir un informe y he de decir que lo he encontrado bastante decepcionante. La regulación de la independencia son apenas 3 artículos, aunque luego vaya todo referido a la Recomendación de la Comisión de mayo de 2002 o vaya a ser desarrollado por el procedimiento de "comitología".

Además, creo que la experiencia debería habernos enseñado a estas alturas que parches como la rotación de auditores (medida que contribuye a una mayor concentración del mercado, por no mencionar que las presiones más fuertes vienen muchas veces de dentro de la firma de auditoría, no de la familiaridad con el cliente...) no van a aportar a este sector la seguridad necesaria para que recobre la credibilidad perdida tras los múltiples escándalos nacionales e internacionales...

Aún así, espero que la Directiva salga adelante y no quede bloqueada ni "descafeinada" por presiones de los lobbies, porque lo que no puede ser es que, después de todos los escándalos de los años 90 (y los que nos esperan esta década!), la Unión Europea siga con su Directiva de 1984 y una serie de recomendaciones y comunicaciones varias.