viernes, 18 de febrero de 2005

Urnas sin luz

Sucedió en un colegio del centro de Hebrón casi al término de la jornada electoral del 9 de Enero de 2005 en la que se debatía la sucesión de Yasser Arafat. Era noche cerrada. Se produjo un apagón de luz por fallo accidental de unos generadores. En ese instante dos jóvenes policías uniformados palestinos tomaron de inmediato posiciones para evitar que, en la penumbra, se pudiera producir algún intento de fraude. Parecidas reacciones espontáneas hubo en las mesas electorales cercanas con inimaginable madurez de todos los ciudadanos presentes. Los observadores europeos, Sra. Lucas, del partido verde del Reino Unido y yo mismo, fuimos testigos cualificados.

Por encima de los graves problemas de Hebrón (asentamiento judío fundamentalista en la ciudad vieja, junto a la tumba de Abraham; fuerte apoyo de la población a los extremistas de Hamás; expulsión de los comercios palestinos a raíz de la Intimada; presencia policial israelí; calles cortadas por sacos terreros,...) un pueblo que por sí mismo protege sus urnas y su prestigio electoral es un pueblo maravilloso, que cree en la vía democrática.

El restablecimiento a los pocos minutos de la luz ayudaba a imaginar que estábamos contagiándonos del sueño de paz que ronda al Alto Representante para la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, como le ocurría a Martin Luther King, ... que ronda también al músico judío Daniel Bareinboim..., que rondaba al intelectual palestino Edward Said, Premio Príncipe de Asturias que compartió con el gran pianista argentino...

Desde aquella tarde de Hebrón, los sueños pueden no ser ya solo sueños, al menos eso se siente, aquí… en Bruselas...

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