sábado, 29 de enero de 2005

Razón y pasión por la Constitución

El Parlamento Europeo acaba de apoyar por 500 votos contra 137 el proyecto de Constitución que será votado en referéndum en España antes de un mes.
El texto simplifica el conjunto de tratados internacionales que rigen Europa actualmente. El debate en el Parlamento Europeo intenta acercar a la ciudadanía a lo que está en juego. Desgraciadamente, con demasiada frecuencia se mezcla las cuestiones nacionales y los asuntos europeos. Muchos ciudadanos se quejan de que les hablamos poco de Europa y con razón.
El debate en la Eurocámara de esta semana ha sido una buena oportunidad para prestar mayor atención a los asuntos europeos.
El inglés Richard Corbett, que comparte la ponencia constitucional con el español Iñigo Méndez de Vigo, expuso con claridad las razones del sí. Algunos afirman que la Constitución no es suficientemente social. "Mejor esta Constitución que los antiguos tratados que aún son la base jurídica de Europa". A los que consideran que la Constitución crea un superestado, el laborista les responde con una petición: "si están en contra de una legislación común en áreas como el medioambiente o el mercado común, sean sinceros, digan que se oponen al hecho de legislar en común. Sean sinceros, hagan campaña por lo que creen, que es la salida de la Unión Europea."
La Constitución hace más democrática la Unión. Y no solamente porque el Parlamento gane mayores poderes, con lo cual difícilmente podría la institución estar en desacuerdo, sino porque aumentan los controles de los parlamentos europeos respecto a la legislación comunitaria. Basta con comparar la Unión Europea con cualquier otro organismo internacional (el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la ONU, etc). Ninguna organización de las anteriores es tan democrática como la Unión y buen ejemplo de ello es que para modificar sus reglas se requiera la unanimidad. Por eso tampoco es creíble que sea la Unión un superestado cuando necesita la aprobación de todos sus miembros para darse una nueva Constitución, que debe ser "sentida" según el término enfatizado por Carlos Carnero.
La Constitución, según el informe del Parlamento Europeo, supone una "gran mejora". Es un gran paso respecto a los tratados en vigor y respecto al actual orden constitucional.
La Constitución, por otro lado, es un pacto. No es un pacto utópico, de no ser así, cualquiera de nosotros lo habría hecho de otra forma; es pragmático. Finalmente nos hemos puesto de acuerdo populares, liberales, verdes y socialistas frente a la cerrazón de ultraconservadores y nostálgicos del comunismo soviético, que hicieron el rídiculo en el pleno con sus pancartas simultáneas.
Como afirma Enrique Barón en su reciente libro "Europa, pasión y razón" prologado por Zapatero y Delors, e ilustrado por Sofía Gandarias, la Constitución es mejorable, pero "debemos defenderla como expresión de la voluntad que cambió la historia de nuestro continente y como precursora respuesta política supranacional en un mundo globalizado".

1 comentario:

Roberto Iza Valdes dijo...
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